Este artículo fue publicado originalmente en la desaparecida pagina de SUBALTERNO el 22 de Junio del 2010. La recupero para este blog porque me parecieron interesantes algunos puntos que toco en este texto.
Esta semana vi la película de Toy Story 3, y al final me quedó un sabor de boca que solo puedo definir como: "no pudo ser de otra manera".
Definitivamente Toy Story 3 no se trata de una película extra para avivar mas una franquicia, que por cierto ha resultado ser muy buena, por el contrario esta tercera, y espero ultima, película fue el broche perfecto para una trilogía infantil que sin duda pasará a tomar su lugar como clásico al lado de Blanca Nieves y otras tantas que nuestros hijos seguirán viendo en el futuro.
Andy el dueño de los juguetes ahora lo vemos convertido en un jovencito, casi adulto, que hace muchos años ya ha dejado de jugar con sus juguetes. Los juguetes están ansiosos por volver a experimentar que jueguen con ellos, por desgracia accidentalmente son desechados y terminan siendo juguetes en una guardería de preescolares. Lo que al principio parece ser un golpe de suerte, al poco tiempo cambia, pues descubren que fueron a parar a un lugar que no es exactamente agradable.
Faltan muchos personajes de las primeras dos películas, afortunadamente ninguno de los entrañables, y se suman un Ken y una Barbie al reparto, los cuales en mi opinión resultaran mas graciosos a los adultos.
De hecho me quedó la sensación de que esta película no fue hecha para los niños de hoy, sino para los adultos que vimos la primera parte cuando fuimos niños, aunque no contiene ningún guiño (obvio) a las películas anteriores, uno se siente en todo momento como si estuviera asistiendo a una reunión de ex-alumnos de la primaria, vamos que si me pidieran definir la cinta con una sola palabra esta sería "nostálgica" aunque en ningún momento la historia apela a ese recurso, mas bien es una cuestión que le provoca internamente a uno, como espectador.
Otra cosa que resaltar, es el momento de clímax máximo (no se preocupen que no desvelaré nada de la trama) el tratamiento que le dan a esta parte en particular me dio la impresión de ser un tratamiento adulto, y en este momento me gustaría mencionar que tarde unos 5 minutos en redactar la oración anterior pues no alcanzaba a seleccionar las palabras adecuadas para lo que quería decir.
Solo diré que en el punto medio de la historia, los niños que la vean se pasaran un buen rato, pero me parece que hay muchas mas cosas detrás de las escenas que nos muestran en esa secuencia, que dicho sea de paso aquí es donde se ve el oficio y la disciplina de los buenos animadores.
Sin necesidad de diálogos, los artistas resuelven de manera magistral la escena valiéndose de pura actuación de los personajes, y es aquí también que se nota lo atrasado que va nuestro país, México, en cuestión de animación, pues cada que sale una nueva película de animación mexicana, parece que a los artistas se les olvida que un animador no es mas que alguien que actúa con el lápiz sobre el papel.
Y bueno en cuanto a lo técnico que se puede decir, si cada uno de los frames que vemos en la pantalla necesito de 7 horas de procesamiento, al comparar esta ultima entrega de la historia con la primera que salio hace 15 años, es como si comparásemos las películas actuales con las realizadas en la década de los cincuenta, lo cual las hace mas entrañables aun.
Un ultimo apunte y que es con lo que venía abriendo este articulo, el final es uno de los mejores que ha hecho Disney, incluso me atrevo a decir que no hay un final, que se parezca aunque sea un poco a éste, en ninguna otra película de esta compañía, aunque aquí hablo a ciegas ya que no he visto todas las películas que ha hecho Disney, así que si alguien de los que lean esto opina diferente, les agradeceré cualquier tipo de aclaración.
Si son adultos pertenecientes al género humano y tienen corazón, seguramente al igual que yo, no se salvaran de, por lo menos, un nudito en la garganta, con la escena final de la película, así que les recomiendo que guarden un poco de refresco en su vaso para el final.
viernes, 25 de julio de 2014
jueves, 24 de julio de 2014
LA VERSION FILTRADA DE UNO MISMO.
Existen muchas técnicas para explorarnos a nosotros mismos. A mi siempre me ha parecido que la existencia humana carece de sentido, y por lo tanto el sentido de la existencia de todos nosotros será precisamente la de encontrarnos un sentido a nosotros mismos.
Para este menester, uno tendrá que conocerse a si mismo. Existen muchas técnicas para conseguir esto, desde ir a psicoterapia, practicar técnicas de meditación, visualización creativa, incluso la lectura de libros. Pero, con esto en mente, me resulta una mejor idea el escribir nuestro propio libro de la vida, escribir pues un diario personal.
Escribir sobre lo que sientes, sobre lo que piensas, meditar sobre lo que te gusta y disgusta de tu propia vida, o de las demás personas. Poner por escrito reflexiones, análisis y preguntas que te planteas es uno de los medios más efectivos para obtener respuestas, ideas y conclusiones, y esto a final de cuentas afecta y modifica nuestra vida.
La escritura también nos ayuda a filtrar y desechar pensamientos secundarios, las palabras que quedan plasmadas en el papel, necesariamente ya han sido pasadas, por lo menos, por el filtro de nuestra mano hacia el papel. Este fenómeno no suele darse al momento que hablamos por ejemplo, o en el caso de nuestros pensamientos vagos y aleatorios que revolotean en nuestra mente en todo momento.
Así pues en el diario personal seria una especie de versión filtrada y concentrada de nosotros mismos. Tu diario personal serias entonces tú mismo, pero sin rodeos.
Para este menester, uno tendrá que conocerse a si mismo. Existen muchas técnicas para conseguir esto, desde ir a psicoterapia, practicar técnicas de meditación, visualización creativa, incluso la lectura de libros. Pero, con esto en mente, me resulta una mejor idea el escribir nuestro propio libro de la vida, escribir pues un diario personal.
Escribir sobre lo que sientes, sobre lo que piensas, meditar sobre lo que te gusta y disgusta de tu propia vida, o de las demás personas. Poner por escrito reflexiones, análisis y preguntas que te planteas es uno de los medios más efectivos para obtener respuestas, ideas y conclusiones, y esto a final de cuentas afecta y modifica nuestra vida.
La escritura también nos ayuda a filtrar y desechar pensamientos secundarios, las palabras que quedan plasmadas en el papel, necesariamente ya han sido pasadas, por lo menos, por el filtro de nuestra mano hacia el papel. Este fenómeno no suele darse al momento que hablamos por ejemplo, o en el caso de nuestros pensamientos vagos y aleatorios que revolotean en nuestra mente en todo momento.
Así pues en el diario personal seria una especie de versión filtrada y concentrada de nosotros mismos. Tu diario personal serias entonces tú mismo, pero sin rodeos.
Revista MAD y el altruismo.
Mad fue una de las revistas que marcó mi
infancia, inclusive tengo una curiosa anécdota al respecto. Pues les confesaré
que la única ocasión en la que he sido altruista, en toda mi vida, realmente
fue para poder comprar un ejemplar de esta revista.
Les explico: No recuerdo cual fue exactamente el año, pero es muy fácil relacionarlo, ocurrió en el momento en que uno de los huracanes de los 90s arrasó con el estado de Guerrero, en México. Me parece que fue el huracán Paulina o alguno de los que ocurrieron por aquellas épocas.
Se hacían colectas para ayudar a los damnificados, ya saben comida, ropa usada y cosas que pudieran ayudar a la gente. No recuerdo porque razón, un día yo me encontraba en una farmacia, en ese lugar estaban haciendo una colecta de ropa y alimentos para mandarlos a los damnificados. Pero también, y más importante, había un apartado de revistas.
Ahí estaba la nueva edición de la revista Mad, pero yo no traía suficiente dinero para comprarla. En esa época yo asistía a una escuela religiosa, por lo cual mis padres creían, equivocadamente, que yo era un buen niño, amable, sensible y caritativo. Entonces utilicé esto para engañarlos y comprar la revista que quería.
Regresé a mi casa, y no recuerdo con que mentira, conseguí que me dieran el dinero para completar la revista. Luego, para tener la excusa de regresar a la farmacia, y comprar esa revista, les dije a mis papás que seria una muy buena idea ir y donar alguna de mis prendas viejas, que yo ya no usaba, para los niños damnificados de Guerrero.
Casualmente, y en un acto que no tenia nada que ver con el dinero que les acababa de pedir, hacía un momento había pasado por una farmacia que era centro de acopio para damnificados del huracán.
El resto de la anécdota se cuenta solo. Algún niño obeso en Guerrero recibió una chamarra usada por mí, y yo regresé a mi casa con una revista Mad de la cual aun recuerdo más o menos el título: "Manual para bodas del mismo sexo"... básicamente así fue mi infancia.
Les explico: No recuerdo cual fue exactamente el año, pero es muy fácil relacionarlo, ocurrió en el momento en que uno de los huracanes de los 90s arrasó con el estado de Guerrero, en México. Me parece que fue el huracán Paulina o alguno de los que ocurrieron por aquellas épocas.
Se hacían colectas para ayudar a los damnificados, ya saben comida, ropa usada y cosas que pudieran ayudar a la gente. No recuerdo porque razón, un día yo me encontraba en una farmacia, en ese lugar estaban haciendo una colecta de ropa y alimentos para mandarlos a los damnificados. Pero también, y más importante, había un apartado de revistas.
Ahí estaba la nueva edición de la revista Mad, pero yo no traía suficiente dinero para comprarla. En esa época yo asistía a una escuela religiosa, por lo cual mis padres creían, equivocadamente, que yo era un buen niño, amable, sensible y caritativo. Entonces utilicé esto para engañarlos y comprar la revista que quería.
Regresé a mi casa, y no recuerdo con que mentira, conseguí que me dieran el dinero para completar la revista. Luego, para tener la excusa de regresar a la farmacia, y comprar esa revista, les dije a mis papás que seria una muy buena idea ir y donar alguna de mis prendas viejas, que yo ya no usaba, para los niños damnificados de Guerrero.
Casualmente, y en un acto que no tenia nada que ver con el dinero que les acababa de pedir, hacía un momento había pasado por una farmacia que era centro de acopio para damnificados del huracán.
El resto de la anécdota se cuenta solo. Algún niño obeso en Guerrero recibió una chamarra usada por mí, y yo regresé a mi casa con una revista Mad de la cual aun recuerdo más o menos el título: "Manual para bodas del mismo sexo"... básicamente así fue mi infancia.
LA FELICIDAD ES PASAJERA.
Siempre me ha parecido extraña la naturaleza múltiple de la existencia. Lo digo de esta forma, aparentemente complicada, por no encontrar otra manera mas clara de llamarle, pero tratare de explicar a lo que me refiero.
Todos hemos experimentado ese estado en el cual tenemos una buena temporada, momentos en nuestra vida en donde las cosas salen bien, o quizás periodos de tiempo en donde disfrutamos de una paz y tranquilidad notables. Vamos, que en la vida hay temporadas buenas y temporadas malas.
Creo que en este momento me encuentro en una de esas temporadas en donde las cosas están tranquilas y relajadas, dentro de mi vida. Me preocupa un poco, pues el que me encuentre tranquilo actualmente, sólo significa que lo siguiente será una racha de cosas y eventos interesantes, y que seguro me harán salirme de esta zona de confort a la cual he llegado. Pero, en caso de que suceda, esa será otra historia.
A lo que me refería al decir “naturaleza múltiple de la existencia”, al inicio de este texto, es al hecho de que mientras uno puede encontrarse en una buena temporada, irremediablemente en algún otro lugar del mundo (y seguramente en algún otro lugar de tu misma ciudad o colonia) se encuentra alguien pasando un mal momento.
Piénsenlo: en este momento en el que tú estas leyendo estas líneas, probablemente para relajarte luego de un día atareado, alguien en algún lugar estará pasando un momento sumamente difícil. Quizás esté pasando por una crisis emocional y personal, o tal vez tenga problemas familiares, o se encuentre en una situación de peligro, las posibilidades son muchas. Y todo esto, mientras nosotros disfrutamos de un buen momento.
Algo que yo solía hacer, hace algunos años en donde las cosas para mi no iban nada bien, era dar largas caminatas, hasta que llegaba a las afueras de la ciudad. Llegaba hasta un punto alto, donde tenia una vista aérea de toda la ciudad y pensaba: “En este mismo momento, en donde yo estoy pasando por todos estos problemas, y en donde de verdad ya no se que hacer, hay personas que siguen viviendo sus vidas, y que incluso son felices”.
Luego trataba de imaginar como serian las vidas de las demás personas, que en ese momento estaban pasando por un buen momento, un punto feliz en sus vidas. Completamente ajenos al sufrimiento por el que podríamos estar pasando otras personas en ese mismo momento.
Esta idea siempre me pareció muy peculiar. Mientras unos viven el cielo otros viven el infierno, aunque en realidad geográficamente nos encontremos en el mismo punto.
Otra cosa curiosa es que, cuando subía a este sitio desde donde podía ver buena parte de la ciudad, me sentía una especie de “voyeur”, o mirón, que estaba espiando a la ciudad entera. Yo podía verlos, o por lo menos podía percibir el movimiento de la ciudad a lo lejos, sin que ellos me vieran a mí.
Muy seguramente en este momento, mientras yo me encuentro en la tranquilidad y comodidad escribiendo estas líneas, a lo lejos hay alguien observando la ciudad, pasando por uno de los peores momentos de su vida.
Y quizás esté imaginando que, en otro lugar de esta ciudad se encuentra alguien viviendo un buen momento, mientras escribe estas líneas.
LO BUENO DE SER MALO
Este es un articulo antugüo, publicado originalmente en la extinta página ADVERSO.MX el 11 de Febrero de este mismo año. Momento en el cual estaba aún de moda todo este asunto de Flappy Bird.
La idea era muy simple, aunque no por ello menos creativa. Un toque de la pantalla hacia que un pájaro pesado, torpe y de alas cortas diera un brusco brinco en el aire para seguir avanzando. Si a esto le añadimos un pasadizo de tubos entre los cuales nuestro personaje debe ir avanzando sin tocar absolutamente ningún elemento del decorado, tenemos a uno de los juegos mas simples de explicar, incluso que la viborita, o el tetris. Por supuesto, explicar no es lo mismo que jugar.
Pajarraco de mierrr...
Lo que le acabo de describir lleva (llevaba) por nombre Flappy Bird, y hasta hace algunos días fue la ultima moda (anti-moda) en videojuegos, la mas fuerte y mas omnipresente desde los tiempos de Angry Birds. Es verdad que han existido otras cosas como el Candy Crush y esos, pero ninguno se ha expandido tanto y tan rápido como lo hizo ahora Flappy Bird.
Su creador se llama Dong Nguyen, un joven desarrollador de videojuegos vietnamita que lo lanzo en mayo del año pasado sin demasiadas pretensiones, ni esperanzas. Cualquiera hubiera dicho (sobre todo yo) que Flappy Bird era una mas de las aplicaciones basura que existen en la red.
Y así sucedió durante meses, desde mayo hasta octubre, del año pasado, nadie oyó hablar sobre esta aplicación/videojuego, y hasta entonces los pájaros más famosos, entre los jugadores casuales, habían sido los Angry Birds. Pero llegó el mes de octubre.
A finales de octubre su creador lanzó una actualización para arreglar algunos fallos en el juego, esto es algo común para un desarrollador. Entonces alguien le escribió el primer tweet sobre Flappy Bird a Nguyen.
“Fuck Flappy Bird,”
El juego era no intencional e inexplicablemente adictivo, debido a lo frustrante de su modalidad de juego. La gente comenzó a recomendarlo boca a boca, como una de esas cosas miserables que todo mundo debe de ver o experimentar, para hacer de este mundo un lugar un poco mas miserable. Como podemos ver, el instinto de autodestrucción de los seres humanos, se refleja hasta en los detalles más pequeños.
A lo largo del mes de noviembre el juego siguió haciéndose de más usuarios, poco a poco la gente añadía sus reseñas en la tienda de aplicaciones y comentaba sobre el juego en sus redes sociales. Hasta entonces todo iba normal, con el videojuego ganando popularidad, pero normal.
Por alguna razón desconocida, los usuarios del juego desarrollaban rápidamente una relación amor-odio-rabia con el personaje del juego. Un pájaro torpe de alas cortas. Muy similar a lo que nos provocaba el perro del juego Duck Hunt de la consola Nintendo. La diferencia es que en aquel entonces uno solo podía maldecir al perro a través de l pantalla, lamentablemente ahora… tenemos twitter.
Para finales de diciembre Flappy Bird era el videojuego número 80 mas descargado de la Appstore, en la categoría de juegos gratis. Y la cantidad de personas quejándose en twitter, de lo difícil que era jugarlo, aumentó exponencialmente. El publicista español Risto Mejide, alguien muy acostumbrado al odio, demostraba en su libro Annoyomics como es que la gente disfruta de ser molestada, y en ocasiones esta dispuesta a pagar por ser molestada. Flappy Bird podría ser incluido como un buen ejemplo de esto, en alguna futura reedición de su libro.
Para mediados de Enero Flappy Bird se convirtió en la aplicación numero uno en descargas en el mundo. Los fans comenzaron a escribir reseñas en broma sobre lo grandioso que era el juego, y a darle puntuaciones de 5 estrellas en tono sarcástico. Además de que se dio una moda, similar al fenómeno 2 girls 1 cup, en donde la gente advierte al resto de los usuarios que no han jugado el juego para que bajo ninguna circunstancia lo descarguen y lo jueguen, y que mejor salven sus vidas ahora que pueden. De la misma manera que si le dices a alguien que no pruebe una salsa que esta demasiado picante, todo mundo comenzó a probar Flappy Bird.
Mientras tanto el creador del videojuego seguía recibiendo comentarios mayoritariamente negativos acerca de su juego. Igual que los fanáticos de la lucha libre, que van a los encuentros para abuchear al luchador rudo que mas odian. Salvo que en este caso, al parecer, la lucha libre no es muy conocida en Vietnam. Muchos de los mensajes que Nguyen recibió incluían insultos racistas, y amenazas de muerte.
El 6 de Febrero la pagina Kotaku publicó u articulo titulado “Flappy Bird esta ganando 50 000 dólares diarios con arte copiado”. Al parecer este fue el punto de no retorno para el pajarito torpe, con alas cortas.
Hay una vieja creencia en el mundo del arte. Se dice que todos los artistas no hacen otra cosa mas que retratarse a si mismos en sus obras. Una de las muchas teorías acerca de la Mona Lisa sugiere que, la mujer sonriendo en la pintura podría tratarse del propio Leonardo da Vinci, en sus años de juventud, travestido.
Otro ejemplo más contemporáneo seria el videojuego de Zelda, que obedece a la niñez que su creador Shigeru Miyamoto, pasó en las montañas y aldeas de su tierra natal. Además, uno no tiene más que mirar a cualquier artista de historietas o webcomics, para darnos cuenta de que, dentro de sus personajes, se reflejan muchas de las características físicas propias de su creador.
De la misma manera la inestabilidad de Flappy Bird parece ser una vieja conocida para Don Nguyen, quien el pasado 8 de febrero publicó en su cuenta de twitter que dentro de 22 horas quitaría el juego Flappy Bird de las tiendas de aplicaciones, pues no podía soportar esta situación durante mas tiempo. Al mismo tiempo dejó pendientes múltiples entrevistas a distintos medios, y algunas actualizaciones y adaptaciones de su videojuego, que él mismo había prometido en sus redes sociales.
Lejos de teorías conspiratorias, que argumentaban una posible demanda de Nintendo, lo cual el propio Nintendo negó hace pocos días, al parecer el creador de Flappy Bird decidió retirar su creación, con el genuino objetivo de que la gente lo dejara en paz.
En una de sus últimas entrevistas para la revista Forbes, Don Nguyen aclaró el porqué de su decisión en retirar a Flappy Bird de Internet: “El juego fue diseñado para jugar cuando estabas relajado. Pero terminó siendo un producto adictivo. Creo que se transformó en un problema”. “Mi vida no está siendo tan confortable como errantes, no puedo dormir”.
Al parecer Flappy Bird, y su creador, son el primer caso de “KurtCobainismo” en los videojuegos. Al menos yo no recuerdo a ningún otro videojuego, que se haya retirado del público debido a que tuviera demasiadas descargas y todo el mundo estuviera hablando de él.
Lo que si es muy reconfortante ante esto es, saber que en la actualidad el concepto de “morir de éxito” para un fenómeno mundial, ya no significa morir realmente. En vez de pistolas o sobredosis, el artista atormentado del nuevo siglo simplemente tendrá que dar clic sobre el botón “DELETE”.
miércoles, 23 de julio de 2014
martes, 22 de julio de 2014
LAS LEÓNIDAS
En noviembre de 1833 se presentó una increíble lluvia de estrellas que cubrió todo el cielo, esto causó el pánico entre buena parte de la población mundial. Estamos hablando de hace casi 200 años, cuando la sociedad disponía prácticamente de ninguna información o medios para comunicarse, por lo cual dicho tipo de fenómenos celestes deben haber sido sumamente perturbadores. Desde entonces este fenómeno es conocido como, las Leónidas. El cual se viene repitiendo de manera periódica cada 33 años, aunque con intensidad variable.
Esta es la historia, la noche del 12 al 13 noviembre 1833 se pudo observar desde América una inusual actividad de meteoros (también conocidas como estrellas fugaces). Las crónicas de la época recogen que los meteoros inundaron todo el cielo ofreciendo un espectáculo único, al mismo tiempo que terrorífico para las personas de aquel entonces. En Boston (Estados Unidos) se estimó que la frecuencia de los meteoros era comparable con la mitad de la cantidad de copos de nieve que se ven durante una fuerte tormenta de nieve. De hecho resulta increíble repasar las crónicas de aquella época, pues sin duda se trató de una noche sumamente agitada e impresionante.
El historiador estadounidense R. M. Devens puso a este fenómeno dentro de los eventos más importantes de Estados Unidos. El escribió que durante las tres horas del suceso se creyó que el fin del mundo llegaría al amanecer, y aun después de que terminara esta lluvia de meteoritos, la gente supersticiosa siguió creyendo que el fin del mundo llegaría en los próximos días.
Más sorprendente aún es saber que aun después de terminado el fenómeno, la gente seguía sin saber a qué se debía, o a que se debió, esta manifestación en los cielos nocturnos. Algunos periódicos publicaban las hipótesis de la época. El periódico Charlestón Courier, por ejemplo, publicó que las estrellas fugaces eran en realidad gases procedentes del sol que se incendiaban al entrar en la atmósfera de nuestro planeta debido a la electricidad. El United States Telegraph de Washington DC, publicó a su vez que el intenso viento del sur de aquella noche seguramente se había encontrado con una masa de aire electrificado, y que debido al frío de la mañana hizo descargar esta lluvia de luces sobre la tierra. En resumen las personas de 1833 creían que las estrellas fugaces no eran más que fenómenos atmosféricos. De ahí proviene el nombre con el que estos fenómenos son conocidos hasta nuestros días, “meteoros”.
Un año después, en 1834, el profesor de la Universidad de Yale Denison Olmsted, calculó a partir de sus propias observaciones, el punto celeste de donde parecían radiar los meteoros de la tormenta, y lo situó en la constelación de Leo. Concluyó de manera correcta, que las estrellas fugaces provenían de una nube de partículas situada fuera de la atmósfera de nuestro planeta.
Toda la atención que surgió a raíz de la tormenta de las Leónidas de 1833 provocó la revisión de los registros astronómicos de siglos anteriores. Integrando todos los datos de los que se disponía hasta el año 1837 se determinó el periodo de las tormentas de estrellas fugaces para entonces conocida como “las Leónidas” debido a su aparente origen en la constelación de Leo, en un período de 33 o 34 años, prediciendo una nueva tormenta en 1866. Llegados a este año, y tal y como se había predicho, la tormenta de las Leónidas mostró una gran actividad calculada en unos 17,000 meteoros por hora.
En un descubrimiento, aparentemente independiente, el 19 diciembre 1865 el astrónomo francés Ernst Wilhelm Tempel descubrió un cometa mediano en la Osa Mayor. Semanas más tarde desde Estados Unidos se realizó el descubrimiento independiente del mismo cometa por parte de Horace Parnel Tuttle. En 1867.
Dos años después de su descubrimiento, los astrónomos pudieron calcular la órbita de este nuevo cometa Tempel-Tuttle (llamado así en honor a Ernst Temple y Horace Tuttle los primeros en identificarlo) y la compararon con la lluvia de estrellas de las Leónidas. Entonces se dieron cuenta de la similitud de las trayectorias en torno al sol de los meteoros y del cometa. Finalmente se determinó que el punto en el espacio exterior, calculado por Olmsted del cual provenían las Leónidas, era una nube de partículas producidas por el cometa Tempel-Tuttle.
De hecho posteriormente se supo que este cometa había sido observado en el año de 1699, por Gottfried Kirch pero no fue reconocido, en ese momento, como un cometa periódico.
El fenómeno ocurre de la siguiente forma, La órbita del 55P/Tempel-Tuttle (nombre completo del cometa) intersecta precisamente con la de la Tierra, y de esta manera el material expulsado del cometa durante el perihelio se encuentra con nuestro planeta. Dicho material cae a la tierra y se consume durante su trayectoria, dando como resultado, el fenómeno de lluvia de estrellas. Este fenómeno de las Leonidas ocurre cada 33 años, cuando nuestro planeta y el cometa Tempel-Tuttle se encuentran.
El 17 noviembre 1966 es una fecha histórica, y digna de recordarse por todos los que les tocó presenciarla. Pues durante esa noche el fenómeno llegó a su máximo nivel, donde se veían 30 meteoros por hora por hora, cifra que luego ascendió a 200, luego a 30 meteoros por minuto, después a cientos por minuto, hasta llegar al increíble número de 40 meteoros visibles por segundo.
Se cuenta que en algunos pueblos la gente corrió a refugiarse en el interior de sus casas. Al parecer el miedo primitivo, y la superstición en algunas personas, no conocen tiempo ni lugar. Personalmente a lo largo de mi vida sólo me ha tocado presenciar un cometa surcando el cielo, esto sucedió de manera casual, es decir yo no acostumbro observar el cielo, ni siquiera me lo esperaba. Aun así fue una de las cosas más impresionantes, en cuanto a fenómenos naturales, que he visto en toda mi vida.
Ni siquiera me imagino lo sobrecogedor que pueda llegar a ser el presenciar un fenómeno como el del 17 noviembre 1966. Al menos para mí sería una de esas cosas que te pueden cambiar la vida. Lo cual me trae a la mente otra idea peculiar. Y es el hecho de que un fenómeno natural, como una lluvia de estrellas, puede causar tal expectación y emoción en las personas de la actualidad, siendo que en otras épocas era motivo de terror y huida.
Seguramente algunos fenómenos, que actualmente nos significan una catástrofe inevitable, algún día gracias a la ciencia los veremos como simples espectáculos que alimenten nuestra curiosidad y nuestro espíritu. La imagen de los hombres del futuro, reuniéndose una tarde de verano para observar de cerca un terremoto por ejemplo, o la erupción de un volcán, desde la seguridad de alguna instalación futurística, me resulta sumamente estimulante.
Esta es la historia, la noche del 12 al 13 noviembre 1833 se pudo observar desde América una inusual actividad de meteoros (también conocidas como estrellas fugaces). Las crónicas de la época recogen que los meteoros inundaron todo el cielo ofreciendo un espectáculo único, al mismo tiempo que terrorífico para las personas de aquel entonces. En Boston (Estados Unidos) se estimó que la frecuencia de los meteoros era comparable con la mitad de la cantidad de copos de nieve que se ven durante una fuerte tormenta de nieve. De hecho resulta increíble repasar las crónicas de aquella época, pues sin duda se trató de una noche sumamente agitada e impresionante.
El historiador estadounidense R. M. Devens puso a este fenómeno dentro de los eventos más importantes de Estados Unidos. El escribió que durante las tres horas del suceso se creyó que el fin del mundo llegaría al amanecer, y aun después de que terminara esta lluvia de meteoritos, la gente supersticiosa siguió creyendo que el fin del mundo llegaría en los próximos días.
Más sorprendente aún es saber que aun después de terminado el fenómeno, la gente seguía sin saber a qué se debía, o a que se debió, esta manifestación en los cielos nocturnos. Algunos periódicos publicaban las hipótesis de la época. El periódico Charlestón Courier, por ejemplo, publicó que las estrellas fugaces eran en realidad gases procedentes del sol que se incendiaban al entrar en la atmósfera de nuestro planeta debido a la electricidad. El United States Telegraph de Washington DC, publicó a su vez que el intenso viento del sur de aquella noche seguramente se había encontrado con una masa de aire electrificado, y que debido al frío de la mañana hizo descargar esta lluvia de luces sobre la tierra. En resumen las personas de 1833 creían que las estrellas fugaces no eran más que fenómenos atmosféricos. De ahí proviene el nombre con el que estos fenómenos son conocidos hasta nuestros días, “meteoros”.
Un año después, en 1834, el profesor de la Universidad de Yale Denison Olmsted, calculó a partir de sus propias observaciones, el punto celeste de donde parecían radiar los meteoros de la tormenta, y lo situó en la constelación de Leo. Concluyó de manera correcta, que las estrellas fugaces provenían de una nube de partículas situada fuera de la atmósfera de nuestro planeta.
Toda la atención que surgió a raíz de la tormenta de las Leónidas de 1833 provocó la revisión de los registros astronómicos de siglos anteriores. Integrando todos los datos de los que se disponía hasta el año 1837 se determinó el periodo de las tormentas de estrellas fugaces para entonces conocida como “las Leónidas” debido a su aparente origen en la constelación de Leo, en un período de 33 o 34 años, prediciendo una nueva tormenta en 1866. Llegados a este año, y tal y como se había predicho, la tormenta de las Leónidas mostró una gran actividad calculada en unos 17,000 meteoros por hora.
En un descubrimiento, aparentemente independiente, el 19 diciembre 1865 el astrónomo francés Ernst Wilhelm Tempel descubrió un cometa mediano en la Osa Mayor. Semanas más tarde desde Estados Unidos se realizó el descubrimiento independiente del mismo cometa por parte de Horace Parnel Tuttle. En 1867.
Dos años después de su descubrimiento, los astrónomos pudieron calcular la órbita de este nuevo cometa Tempel-Tuttle (llamado así en honor a Ernst Temple y Horace Tuttle los primeros en identificarlo) y la compararon con la lluvia de estrellas de las Leónidas. Entonces se dieron cuenta de la similitud de las trayectorias en torno al sol de los meteoros y del cometa. Finalmente se determinó que el punto en el espacio exterior, calculado por Olmsted del cual provenían las Leónidas, era una nube de partículas producidas por el cometa Tempel-Tuttle.
De hecho posteriormente se supo que este cometa había sido observado en el año de 1699, por Gottfried Kirch pero no fue reconocido, en ese momento, como un cometa periódico.
El fenómeno ocurre de la siguiente forma, La órbita del 55P/Tempel-Tuttle (nombre completo del cometa) intersecta precisamente con la de la Tierra, y de esta manera el material expulsado del cometa durante el perihelio se encuentra con nuestro planeta. Dicho material cae a la tierra y se consume durante su trayectoria, dando como resultado, el fenómeno de lluvia de estrellas. Este fenómeno de las Leonidas ocurre cada 33 años, cuando nuestro planeta y el cometa Tempel-Tuttle se encuentran.
El 17 noviembre 1966 es una fecha histórica, y digna de recordarse por todos los que les tocó presenciarla. Pues durante esa noche el fenómeno llegó a su máximo nivel, donde se veían 30 meteoros por hora por hora, cifra que luego ascendió a 200, luego a 30 meteoros por minuto, después a cientos por minuto, hasta llegar al increíble número de 40 meteoros visibles por segundo.
Se cuenta que en algunos pueblos la gente corrió a refugiarse en el interior de sus casas. Al parecer el miedo primitivo, y la superstición en algunas personas, no conocen tiempo ni lugar. Personalmente a lo largo de mi vida sólo me ha tocado presenciar un cometa surcando el cielo, esto sucedió de manera casual, es decir yo no acostumbro observar el cielo, ni siquiera me lo esperaba. Aun así fue una de las cosas más impresionantes, en cuanto a fenómenos naturales, que he visto en toda mi vida.
Ni siquiera me imagino lo sobrecogedor que pueda llegar a ser el presenciar un fenómeno como el del 17 noviembre 1966. Al menos para mí sería una de esas cosas que te pueden cambiar la vida. Lo cual me trae a la mente otra idea peculiar. Y es el hecho de que un fenómeno natural, como una lluvia de estrellas, puede causar tal expectación y emoción en las personas de la actualidad, siendo que en otras épocas era motivo de terror y huida.
Seguramente algunos fenómenos, que actualmente nos significan una catástrofe inevitable, algún día gracias a la ciencia los veremos como simples espectáculos que alimenten nuestra curiosidad y nuestro espíritu. La imagen de los hombres del futuro, reuniéndose una tarde de verano para observar de cerca un terremoto por ejemplo, o la erupción de un volcán, desde la seguridad de alguna instalación futurística, me resulta sumamente estimulante.
LAS "TRES ENES".
Solo existen tres grandes verdades inamovibles en el universo.
-Uno, que el programa de Laura Bozo va a seguir teniendo éxito, a pesar de lo malo que es, de que todo el mundo se queja de él, y por lo tanto lógicamente nadie lo ve. Lo cual es un misterio.
-Dos, que todos nosotros nacimos después, y moriremos antes que Chabelo.
-Y numero tres, que la vida es una constante decepción.
Afortunadamente para ustedes solamente voy a hablar de la numero tres. Mi vida es decepcionante y sus vidas también son decepcionantes. Si no me creen mírenme a mi, chaparro, negro, obeso, feo, esquizofrénico, desempleado, antisocial, pobre, con un enorme vacío existencial… y aun así, son ustedes los que están aquí leyendo mi blog y poniéndome atención. De verdad que son patéticos.
La vida nos lleva a acostumbrarnos a las decepciones.
Por ejemplo en los 90s yo me emocionaba con Alvin y las ardillas. Para los adolescentes estúpidos que puedan llegar a leerme Alvin y las ardillas, además de una desfasada película de Hollywood, fue una caricatura en los noventas. De hecho sus inicios fueron como marionetas en los 50s (creo), pero lo mejor de ellos vino en los 80s y 90s, con su serie de dibujos animados. Trata sobre tres ardillas que, no solo hablan, si no que además cantan.
En el momento en que esto sucede, y en contra del sentido común, nadie sale corriendo, o las rocía con agua bendita. Muy al contrario, a la gente le gusta, las quiere escuchar y todos compran sus discos. Yo he visto a mucha gente asustarse en la vida real cuando repentinamente habla un perico. Imagínense que pasaría el día que una ardilla cante en la vida real.
Nosotros no nos damos cuenta, pero nos hizo mucho daño a la gente de nuestra generación el haber crecido con la idea de que tres ardillas, arriba de un escenario y cantando mal, estaba bien. Por eso ahora tenemos cantantes como Justin Bieber o series como Glee.
Otra cosa decepcionante de cuando niños son los shows infantiles. No se porque la gente se empeña en hacer versiones mas baratas de los shows infantiles de moda, para hacer presentaciones de esos shows infantiles modestos, en el patio de sus casas. Tenemos que detenernos a pensarlo por un momento, los adultos toman algo que ya esta bien hecho, lo recrean de manera defectuosa, le quitan todo lo importante y se lo presentan de forma corriente a los niños.
Si lo que quiero es tomar algo bueno, volverlo malo, y enseñárselos a los niños, los inscribo en una clase de catecismo y ya está.
Y ahora que menciono al catecismo, otros de los personajes infantiles que de niños nos decepcionan, son los reyes magos. Para quienes tengan la dicha de no ser religiosos, y no tengan la menor idea sobre religión, los reyes magos son esos señores que visitaron a Jesucristo cuando nació, y le llevaron tres regalos, oro incienso y mirra.
Yo siempre he pensado que si tuviera un hijo y llegan tres tipos de barba y pelo largo, usando vestidos, y diciendo que vienen a visitar a mi hijo, y le traen regalos… inmediatamente le hablo a una patrulla, al DIF y hasta al arquitecto Benavides.
Pero les estaba comentando sobre los reyes magos, específicamente los reyes magos de las plazas comerciales o que están en la calle, generalmente ellos tampoco le ponen mucho empeño a su trabajo. A quien de niño no lo acercaron una vez a algún rey mago callejero y les dijeron:
- Quionda hijo que quieres que te traigan tus pap… ah, los reyes mag… los… nosotros.
- ¡Quiero que me traigan a un policía si no me suelta usted en este momento!
Los padres son unos inconscientes, yo no entiendo bajo que concepto se les ocurre que está bien dejar, aunque sea por un momento, a sus hijos en las piernas de una persona, cuya vida lo ha llevado a aceptar el trabajo de vestirse de Santa Claus, o Rey Mago, en medio de la calle, en un día de monterrey a 35 grados centígrados. ¿A caso piensan que este hombre dejo su cátedra de filosofía humanista, para venir a ponerse una botarga y barbas en medio del sol, a causa de su cariño hacia los niños?
No sabes lo que puede estar debajo de ese traje, un exconvicto, un asesino serial, un sacerdote, todas cosas horribles.
Luego de tantas decepciones de niño llegué a la conclusión de que, la única manera de no decepcionarse es: “no esperar nada de nadie nunca”. Yo le llamo, las “tres N” de la vida, uno debe vivir bajo el supuesto de no esperar Nada de Nadie, Nunca.
Por ejemplo seguramente ustedes han venido a este artículo, dentro de esta paginucha olvidada en un rincón de Internet, esperando divertirse, o quizás con la intención de aprender algo nuevo. En lugar de esto, ahora que han terminado de leer este articulo, se largaran con un buen ejemplo práctico de lo que es experimentar la decepción, por ustedes mismos.
lunes, 21 de julio de 2014
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