jueves, 6 de julio de 2017

NO CREO EN KARMATRON El origen.

Finalmente aquí esta el origen de Amado y Kaifaz, los creadores de No Creo en Karmatron. Por fin nos enteraremos como fue que inicio la aventura de estos "condenados". Pueden leerlo a través de las imágenes de este post, o bien descargar la versión PDF o CBR en los siguientes links:
















jueves, 27 de abril de 2017

SPIDERMAN EN EL ESTADO DE MÉXICO

El día de hoy descubrí una grandiosa convocatoria por parte del evento ECATECOMIC, una convención de comics… o algo parecido, que se llevará a cabo alrededor de junio de este año 2017 en Ecatepec, Estado de México.

La convocatoria no podría ser más razonable, entre otras cosas se te pide que hagas un comic de 8 páginas, además de una portada. En la historia Spiderman debe de visitar el estado de México, en busca de una reliquia arqueológica que podría salvar al mundo de un supervillano. Además dentro de la historieta debes incluir un villano nuevo.

Lo mejor de todo viene a la hora de descubrir el codiciado premio de este concurso de ecatecomic, pero no voy a ser yo quien se los diga. Mejor véanlo por ustedes mismos:


Si quieren pueden leer la convocatoria completa en esta página, la cual no tiene desperdicio.



Por mi parte me acabo de emplear a fondo y he logrado terminar, (en tres horas) antes de la fecha límite para este concurso, mi propuesta para participar con Spiderman en el estado de México. A continuación podrán leerlo en este blog, o bien descargarlo en formato PDF, tal y como lo pide la convocatoria.


Nótese que he cumplido todos los requisitos técnicos de la convocatoria, incluido el tamaño tan especifico y poco común de 17x25.5 cm. Dispónganse ahora a disfrutar, en carne propia, un hito más dentro del mundo del noveno arte. 

SPIDERMAN EN EL ESTADO DE MÉXICO.











lunes, 3 de abril de 2017

NOSOTROS MISMOS.

Atravesamos el amplio patio de recreo, conscientes de que esa sería una de las últimas veces que pisaríamos ese suelo, rodeado por los edificios de nuestra escuela secundaria.

Mientras caminaba en medio de ese patio, tenía una percepción extraña de mi entorno. Seguramente se debía a todas las imágenes de videojuegos y películas en CGI que inundaban los medios de comunicación, en aquel último año del siglo 20.

Todo el entorno en el que nos encontrábamos en ese momento, me parecía una escenografía virtual, como si estuviera a dentro de un videojuego de Nintendo 64 o Play Station.

Esta sensación que tenía se veía aumentada seguramente, por el hecho de que tanto el patio, como los edificios de salones estaban prácticamente vacíos. Pocas veces habíamos podido ver el patio y los salones de la escuela estando vacíos.

Nos encontrábamos fuera del horario regular de clases y casi parecía que todo nuestro entorno estuviera siendo creado solamente para nosotros. Para Enrique y para mí.

- ¡Eh wey! Chécale que no venga nadie, si no van a creer que andamos panchando los pinches balones.

- Si a huevo, y nos metimos a robar con el uniforme de la secu puesto, pendejo.

Cuando somos jóvenes carecemos de muchas cosas. De dinero, de libertad, de vocabulario. Algunas de esas libertades suelen venir solas, las obtenemos con tan solo seguir cumpliendo años.

Otras libertades en cambio las obtenemos desarrollándonos y superando precisamente nuestras carencias de cuando jóvenes.

Lo bello de aquella época de adolescencia es que sentíamos que nuestra vida podría cambiar al dar la vuelta en cualquier esquina. Teníamos una sensación de que en cualquier momento, una especie de misterioso poder interno, oculto incluso para nosotros mismos, podría liberarse y convertirnos en lo que realmente éramos.

Nos convertiríamos repentinamente en aquello que en esa época  intuíamos que éramos.

Para algunos afortunados esto de verdad  sucede, repentinamente sin que sepamos cuando. Quizás en una tarde cualquiera, en la que te metes a la cancha de secundaria, sacas un balón sin permiso y te pones a jugar basquetbol con tu mejor amigo de toda la secundaria.

- Pinche Enrique siempre fuiste mejor que yo en el básquet. -Le dije, tratando de que mi elogio no sonara como un elogio, precisamente.

- ¿Has visto a Mario?- Me contestó mientras recuperaba la pelota para la siguiente jugada. – Yo así pensaba antes de ese wey. El año pasado, en segundo, yo lo veía y decía: “No mames”. Porque nomas agarraba una pelota y la encestaba.

Pero luego de empezar a practicar y ahora que fuimos al campeonato el mes pasado… pues Mario no juega tan chido como yo pensaba.

Me reí un poco mientras me sentaba en una bardita, que estaba en las orillas de la cancha. En realidad nuestra escuela aún se estaba construyendo, así que la cancha de basquetbol, que también servía para todos los demás deportes posibles, en realidad no se diferenciaba mucho de un terreno descampado.

No sé qué fue lo que interpreto Enrique con mi risa, porque siguió hablando.

-O sea, si la arma “dos dos” el wey. Pero nada más.

Enrique se acercó a mí y se sentó a mi lado.

Desde primero se secundaria Enrique y yo fuimos los mejores amigos. Siempre estábamos juntos él y yo. Desconozco las costumbres de los jóvenes de ahora, pero en aquella época esto no era nada raro. Era muy frecuente que los grupos de amigos fueran de a tres, cuatro, cinco ya eran demasiados.

Imagínense ir en un grupo de a cinco personas para todos lados, parecerían los Power Rangers.

Enrique y yo éramos el grupo de amistad más pequeño posible. Solamente él y yo.

Aunque como les digo no era algo raro, tampoco nos libramos de que los demás nos consideraran “los camotes” el uno del otro. Aunque nunca paso más allá de la “carrilla” razonable, dentro de la secundaria.

- Pinches años se fueron “de pedo”. –Dijo Enrique con tono melancólico. Más bien con el tono más melancólico que se puede obtener con ese vocabulario. Y continuó diciendo: -¿Cuánto hace que nos daba clase la profe Gloria en primero, te acuerdas?

- Como no me voy a acordar de “la chicher” de inglés.

- “La chicher” a huevo.

Como todas las amistades escolares. Enrique y yo nos hicimos amigos, solamente porque nos sentábamos cerca en el salón de clase. Pero con el paso de los días nos dimos cuenta de que vivíamos muy cerca el uno del otro.

Poco a poco, Enrique se volvió mi mejor amigo y también la suerte decidió que nos tocara en el mismo salón durante segundo y tercero de secundaria. Este era el tercer y último año que pasaríamos juntos.

- Dicen que entre más viejo te haces, sientes que la vida pasa más rápido. Lo dijeron en un documental la otra vez. – Agregué, casi de manera automática.

En ese momento estaba más bien recordando las cosas que habíamos pasado en aquellos tres años de secundaria.

- Pos a lo mejor si es cierto, porque acuérdate en el primer año de secu, cuando llegamos. ¿A poco no pensabas: “pinche hueva, voy a estar aquí tres años”? Y las pinches clases se nos hacían eternas. Pero el año pasado, cuando empecé yo dije: “No mames, ya nomás falta un pinche año para acabar y la neta no sé qué pedo”.

- Pos si, por eso uno se la tiene que pasar chido todo lo que pueda. Y hacer todas las pinches mamadas que quieras ahorita, porque al rato dicen que te empinan bien gacho en la prepa y peor en la universidad. Disque te encargan un chingo de tarea y la madre.

- Si es cierto wey, así está mi carnal ahorita en la pinche facultad, se acuesta bien tarde haciendo quien sabe que chingados.

Voltee a mirarlo al mismo tiempo que él hacia lo mismo y nuestras miradas se cruzaron accidentalmente. Instintivamente sonreímos.
- Nos va a cargar el costo, a cada quien por nuestro lado.

La frase de Enrique hizo que los dos riéramos. Aunque lo terrible es que era verdad, a partir del próximo ciclo escolar Enrique tomaría un camino distinto al mío.

Yo optaría por un bachillerato propedéutico y Enrique entraría a un instituto técnico. Solía decirse, en aquellos años, que las personas que optaban por una educación técnica en lugar de una preparatoria simple, en realidad eran los jóvenes que ya sabían a lo que se querían dedicar, que tenían más clara su vida y sus objetivos.

Lo cual es sumamente irónico, si pensamos en los memes que se hacen actualmente en internet, al respecto de este tipo de instituciones.

Nuestro cruce de miradas me hizo sentir mariposas en el estómago. Aunque en honor a la verdad, cuando uno tiene 15 años se la pasa sintiendo mariposas en el estómago todos los días.  Pero si he de continuar “honrando la verdad”, también debo decir que quien más provocaba en mí, esas mariposas, fue Enrique.

Nunca me atreví a  admitirlo. Es verdad que aquellos tiempos eran mucho más abiertos, aun rondaba por el aire, el tufo de la homofóbia de décadas pasadas.

Aun en aquella época, estando en los albores del siglo 21, la homosexualidad y quienes la apoyaban, aun eran minoría.

Además de todo eso, Enrique era solamente mi amigo, pensar cualquier otra cosa era una locura. Y yo tampoco quería arruinar esa amistad. La idea de perder a mis seres cercanos siempre me ha acobardado.

Aunque en realidad eso pasaría, de una manera u otra. Enrique y yo pasaríamos a formar círculos diferentes, a partir del próximo ciclo escolar.

¿Acaso veía en su rostro una sonrisa triste? Hice un gesto repentino con la mano, le quité la pelota y entre de nuevo en la cancha.

- A ver si es cierto que te apañas a Mario, cabrón.

- No mames, está bien que Mario no juegue tan chido pero tampoco es para compararlo contigo.

Enrique intentó quitarme la pelota y en el empujón los dos perdimos el equilibrio.

No caímos, pero en el movimiento brusco ambos quedamos muy cerca del otro, como cuando uno juega al twister.

Enrique estaba encima de mí, era la primera vez que lo tenía tan cerca y pude sentir su respiración en mi cuello.

Sin saber qué hacer, mantuvimos esa posición más tiempo del necesario. Fue un momento tan largo, que se sintió como la más sincera de las confesiones.

- Perdón… -Dijo Enrique, de manera nerviosa. Obviamente.

Empezó a apartarse lentamente, pero mi mano se puso en su espalda y lo detuvo. Hasta el día de hoy sigo preguntándome: ¿Quién fue el que movió mi mano, para detener a Enrique junto a mí?

De lo único que estoy seguro es que no fui yo.

Me habría encantado haber dicho algo. Una frase que hubiera enmarcado ese momento para siempre, en la memoria de nosotros dos. Pero como dije, en aquel entonces nos faltaba el vocabulario. Pero la falta de palabras la sustituíamos con el instinto silvestre, propio de la juventud.

Subí mi mano por su nuca, acaricié su cabello por primera vez y acerqué su rostro al mío para darle, lo que en mi mente era, el mejor beso que había dado hasta ese momento.

Extendí ese beso lo más que pude, no me quería separar de él.

Dicen que los recuerdos se fijan en tu memoria deprendiendo de la carga emocional o la adrenalina que tengas en tu cuerpo, al momento del suceso. Si esto es verdad, seguramente ese beso será uno de los últimos recuerdos que se borren de mi cerebro, cuando el olvido que trae consigo la vejez, se instale en mi cabeza.

Enrique simplemente se dejó llevar por mí.

Cuando el largo primer beso terminó, Enrique me confesó.

-Nunca supe cómo decírtelo… tenía miedo de que tu no sintieras lo mismo y te enojaras…

- Yo también.

En ese momento no sabíamos lo que estábamos haciendo.

Hasta donde sabíamos podría ser malo, podría ser vergonzoso y hasta podría ser pecado. Pero era tan intenso que todas esas ideas perdieron su valor. Algo tan intenso necesariamente es verdadero. Y si algo es verdadero, quizás puede ser incomodo, pero de ninguna manera lo verdadero puede ser malo.

Un poco más tarde, ese mismo día, expresamos nuestra recién confesada atracción de la manera en que mejor pudimos. No me atrevo a afirmar que ese día conocí, junto con Enrique, lo que es el amor.

Éramos demasiado jóvenes como para llamarle amor. Para explorar los entresijos de lo que llaman amor, ya tendríamos suficiente tiempo después.

Ese día solamente nos descubrimos a nosotros mismos.

martes, 10 de enero de 2017

MEDITACIONES SOBRE LA ROPA DE INVIERNO.


Mis posesiones se dividen en varios tipos. Las cosas que guardo para nunca más volver a buscar. Las cosas que guardo, pero sé que tendré que volver a buscar eventualmente. Y finalmente las cosas que guardo cada año, con la certeza de que el próximo año (si todo sale bien) volveré a buscarlas porque me serán necesarias.

La ropa de invierno cae en esta última categoría. 

Una particularidad mía es que tengo una memoria terrible.  Suelo olvidar cosas, sucesos enteros, conversaciones importantes y hasta temporadas completas de mi vida. Lo olvido de manera involuntaria, pero muy fácilmente. A veces, cuando releo mis diarios personales de juventud, me pregunto: ¿Cuándo tuve un amigo apellidado Méndez?

Quizás a manera de compensación, la naturaleza ha hecho que tenga una memoria sensorial que es muy vívida, pero que también escapa de mi control. Esto significa que muy a menudo me encuentro recordando cosas por simple accidente.

Por ejemplo al escuchar una canción que hacía mucho tiempo no escuchaba, suelo recordar las cosas que hacia al momento de estar escuchando esa canción. Por ejemplo, una canción de hace uno o dos años, me hace recordar la pieza exacta en la que estaba trabajando al estarla escuchando.

Muchas veces incluso puedo relacionar canciones o segmentos de algún podcast que estuviera escuchando, con la parte exacta del dibujo en el que estuviera trabajando en ese momento. Podría decirse que tengo el tipo de memoria eidética más inútil del mundo.

Muchas veces al escuchar una canción del recuerdo (años 2000) recuerdo la calle por la que iba caminando al momento de estar escuchando esa misma canción en mi walkman de cassette a los 15 años.

Una canción de mediados de la década de los 2000 me recuerda a la noche que me pase en vela haciendo una detallada maqueta. No me refiero a que me recuerde a aquella época donde me pasaba las noches en vela. Quiero decir que me recuerda a una noche en específico, cuando para mantenerme despierto sintonizaba cualquier estación de radio y me pasé escuchando la misma maldita canción cada 20 minutos, durante toda la madrugada.

Y así con todo. Cuando me acerco un frasco de tinta china a la nariz para olfatearlo, recuerdo la primera vez que volqué un frasco de tinta china abierto sobre mi mesa de dibujo. Cuando apenas estaba en secundaria.

Esto también me sucede con sensaciones. Hace unos cuantos días, mientras trabajaba a las 3 o 4 de la mañana, casi a contrarreloj. De pronto sentí un vacío en el estómago, seguramente provocado por la desvelada, y en ese momento me remití instantáneamente a hace casi 15 años, el inicio de mi etapa universitaria.

En aquella época, por mi horario de clases, tenía que despertar a las 4 de la mañana para hacer tarea de dibujo técnico. Recordé la sensación de apuro, la incertidumbre de estar haciendo ejercicios que en ese momento significaban un reto para mí, incluso recordaba el color amarillo del papel marquilla en el que hacia los ejercicios.

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El olor de cierto tipo de papel y tinta me remite a los distintos tipos de libros que usaba en la primaria. Están los libros de texto gratuitos, que tenían cierto tipo de olor. Y luego estaban los libros de texto (no gratuitos) que mis padres tenían que comprar y que tenían materiales y olores diferentes.

Por alguna extraña razón, ni los libros de secundaria, ni los libros de preparatoria tuvieron ningún olor característico para mí.

La primera vez que escuché la canción de “While my guitar gently weeps”, siempre viene a mi memoria cuando huelo caucho quemado… en fin, creo que ya entendieron el punto.

Exactamente lo mismo me pasa al desempacar todos los años mi ropa de invierno. Pues es una ropa que uso muy pocas veces al año. Así que mi ropa de invierno me remite fácilmente a las situaciones que he vivido año con año, cada vez que la uso.

La ropa de invierno es la única ropa que se mantiene intacta durante todo el año. Muy similar a la manera en la que considero mis recuerdos. Intactos y listos para volver a sacarlos en cualquier momento, que en mi caso es al azar. Para volver a ponerme feliz, para volver a ponerme triste, para volver a sentir dolor.

De la misma manera que la ropa, también los recuerdos que usas más seguido son los que se gastan y dejan de servir, más rápido. En cambio los recuerdos que guardaste más al fondo del ropero, son los que están mejor conservados. Curiosamente también son los que suelen ser más alegres o más dolorosos, no existen medias tintas.

Cada vez que saco mi ropa de invierno me encuentro sorpresas, algunos años me encuentro con que la ropa me queda chica, otros años me encuentro con que me queda grande.

Tengo una colección de ropa que ya no podría volver a ponerme nunca, de la misma manera que todos tenemos una colección de ausencias. Y al voltear a ver esta colección no puedo evitar preguntarme: ¿Quién se unirá a esta colección este año? ¿A qué cosas y a que personas estaré recordando el próximo año, como meros artículos, dentro de mi guardarropa?

Lo peor que te puede pasar, al momento de sacar algún recuerdo de su lugar, es que descubras con desilusión que ese recuerdo ya no te queda. La desilusión viene porque uno sabe que el recuerdo no ha cambiado en lo más mínimo. El que ha cambiado es uno. ¿Y qué puedes hacer entonces, con un recuerdo que ya no te queda?

viernes, 14 de octubre de 2016

MEDITACIONES EN UN CASO DE PLAGIO.



Luego del HAKUGATE de ayer, me parece interesante el explicar un poquito la razón por la cual, cada vez que pasa algo como esto la mayoría de los artistas gráficos se empiezan a arrancar los pelos de las patillas por el cringe, pena ajena y un poco de descredito generalizado que nos cae a todos los ilustradores.

Advierto que yo no soy de esos, cuando llevas algunos años haciendo y conviviendo en estos ámbitos, te das cuenta de que todo fue inventado prácticamente en la Grecia clásica. Aun así, por alguna razón que no podemos explicar, todos los seres humanos tenemos una pulsión de interpretar, reinterpretar y seguir reinterpretando constantemente todas las cosas. El mismo Freud pensaba que nuestra vida adulta no es más que una reinterpretación de nuestra niñez.


¿QUE ES COPIAR PARA UN DIBUJANTE?

Dicho lo anterior, existe una deontología no escrita del dibujante, que expresa, palabras más, palabras menos que: si te descubren “copiando” has de ser amarrado en la picota, humillado, sobajado, deshonrado, se te arrancarán los cabellos uno a uno y con ellos se te confeccionará un ropaje áspero, para que lo uses durante la procesión de la vergüenza, hacia la montaña del descredito.

Una vez en la montaña del descredito, se te quitará la picota porque se necesita urgentemente para ponérsela al próximo dibujante que acabamos de descubrir copiando. Este es un ritual que se repite una vez cada seis meses, más o menos. A veces más, depende de que tan cerca estés del DF.

Sin embargo, oh querido y profano lector, el copiar para un artista no tiene el mismo significado que para el plebeyo no instruido en el refinado arte de morirse de hambre. Un dibujante, un escultor, un escritor, un animador, hasta un músico, etc. Tienen algo en común: reinterpretan la realidad, cada uno a su modo y cada uno con sus herramientas.

Tomemos como ejemplo a Andy Warhol. No estoy seguro pero hasta donde conozco, Andy Warhol solamente agarraba un pincel para firmar las serigrafías o gigantografías que alguien más hacía por él. Podríamos decir que Andy Warhol no solo copiaba, si no que tomaba trabajos que no eran de él, los reproducía chapuceramente y los vendía por cantidades exorbitantes. Aún así, Andy Warhol tenía algo original que era su discurso. Si ya saben, aquel de la producción en masa, la desvirtualización de la copia y demás tonterías que al ser tan vacías ya se me olvidaron.
  
¿ME ESTÁS DICIENDO QUE LOS ARTISTAS COPIAN?      

Luego, los que vinieron después de Andy Warhol e hicieron lo mismo que él, ellos sí que copiaron. ¿Lo ven? Para quienes nos dedicamos a esto, lo importante no es la forma si no el concepto y la reinterpretación del mismo. Dicho de otra manera, yo puedo tomar a la Mona Lisa y si la manipulo (no directamente, de lo contrario me condenarían a 5 mil años de cárcel), más bien manipulo su concepto, lo cambio y le aporto de una manera que la obra hable por sí misma. Entonces podría lograr que la obra se convierta en una obra derivada pero independiente (“derivada” es la clave) y que de todas maneras nadie me va a querer comprar.

Pero habré triunfado como creador de arte, aunque no así económicamente. El ejemplo máximo de esto es La Mona Lisa DE SALVADOR DALI. O en su defecto, cualquier meme de internet.

Existe otra manera de copiar y salir impune, y aunque podría tratar de explicarlo, no hay necesidad pues el autor Austin Kleon la explica mucho mejor que yo, en su libro “Steal Like an Artist”. Básicamente se trata de tomar una obra existente y trabajar sobre ella, aportarle, cambiarla, hasta el punto en que si te encontraras en medio de un juicio donde estas siendo acusado de robo, por el artista de la obra original, los peritos no pudieran encontrar ninguna prueba para condenarte.

Esto es un poco como la paradoja de Teseo, en donde tienes un barco y poco a poco le vas haciendo reparaciones, le vas cambiando piezas hasta que un día le has cambiado todas las piezas y todos los materiales, al punto de que no queda ni un solo fragmento del barco original.

En ese momento ¿Nuestro barco sigue siendo el mismo barco que teníamos al principio? Bueno, para un valuador inmobiliario seguramente no, y eso es lo único que necesitamos saber los creativos. Jo, jo, jo.
  
EXISTEN GENIOS PERO ELLOS NO ESTÁN AQUÍ.

Finalmente existe una clase especial de seres, personas como Isaac Asimov, que seguramente escribía libros hasta con los dedos de los pies, de lo contrario no me explico cómo pudo llegar a escribir tanto. O personas como Stephen King, que pueden escribir dormidos, alcoholizados, drogados y hasta atropellados. O gente como Bob Ross, que podía pintar un cuadro en media hora… Bueno si, este último fue un chiste, pero los dos primeros no.

El resto de nosotros, los creativos que no somos geniales, tenemos que seguir ciertas reglas, técnicas y hasta trucos para poder terminar ciertos trabajos en ciertos plazos de tiempo.
  
¿ENTONCES SE VALE O NO SE VALE CALCAR?

Lejos del asunto que sucedió ayer con la joven diseñadora Mariana Villanueva y con el cual todos (los que no somos ella) nos divertimos mucho. El calcar es un acto muy común en la vida del dibujante. Pero Mariana Villanueva calcó en donde no debería de haberlo hecho. En términos futbolísticos cometió un fuera de lugar.

No existe una manera sencilla de explicar esto, lo único que se me ocurre es el hacer una descripción de situaciones o casos en los que el sentido común de un dibujante nos indica que podemos calcar y otras situaciones en las que nuestro sentido común nos indica que no deberíamos o no tendríamos por qué calcar.

- A la hora de pasar un dibujo a tinta, es buena idea entintar sobre otro papel y usando una mesa de luz, para así no perder el original en lápiz.

- Si cometiste un error que arruinó toda una pieza, es una buena opción calcar el trabajo que ya llevabas realizado en una hoja nueva, para seguir dibujando.

- En una fotografía que tú mismo tomaste. Ahorra tiempo el trazar sobre una fotografía (tuya y solo tuya) los volúmenes más importantes para la composición de una perspectiva compleja o alguna pose humana muy específica o poco convencional. Esto se usa en trabajos muy puntuales y casos especiales.

Cuando uno desarrolla cierta técnica descubres que es más fácil resolver un dibujo con 5 minutos de trazos que el ir a tomar una fotografía y luego ponerla en una mesa de luz y ponerle el papel encima y finalmente terminas trazando tus propios volúmenes que no corresponden con la foto de referencia. En general las fotos solo se usan de referencia, es muy aburrido calcar directamente una foto.

- Para hacer cambios mínimos en el desarrollo de un proyecto. En este punto siempre recurro al ejemplo de la serie MadMen. En uno de los primeros capítulos, la esposa de Don Draper se enoja con su hijo, porque lo descubrió calcando. Don Draper, que en ese momento se encuentra en el dilema moral de que él mismo está usurpando una identidad, (¡SPOILER!) dice que no es importante, en su trabajo los ilustradores usan papel de calca a diario.

Es verdad, sobre todo en los ambientes de publicidad (y no me quiero imaginar en las épocas análogas) hay tantos cambios  en periodos tan cortos de tiempo que, el pretender avanzar en un proyecto sin fotocopias, calcas, uso de patrones e incluso arte predefinido, haría que tal o cual proyecto se estirara demasiado en el calendario.

- A veces puedes calcar tus propios dibujos, a veces no. Esto lo aprendí en las pocas veces que entré a clases en la facultad de arquitectura. Un día un maestro nos hablaba sobre el plagio en la arquitectura. En un punto nos advertía que un cliente podría acusarnos legalmente por plagio, si le vendíamos un proyecto que ya hubiéramos vendido a otro cliente, o bien que tuviera elementos importantes, que ya le hubiéramos vendido o construido a otro cliente.

Uno se preguntaba, pero si es algo original mío, entonces no es plagio. Yo puedo hacer lo que quiera, con algo que yo haya hecho ¿No?

Pues no. El caso aquí, es que el cliente te está pagando por que le realices un trabajo. Y si tú le presentas un trabajo por el cual ya te pago alguien más, entonces estas cometiéndole fraude a tu nuevo cliente. Lo mismo podría decirse de la ilustración. Así que, en mi opinión, uno ni siquiera puede plagiarse a sí mismo. Aunque ese asunto es complejo.

Cada disciplina artística tiene sus propias “normas internas” sobre el plagio y eso es algo que sólo se puede aprender luego de varios años de dedicarte a eso. Incluso, durante tu desarrollo caerás en plagios sin siquiera darte cuenta. Yo he caído en plagios y podría apostar a que todos los artistas del mundo cayeron en plagios accidentales o por inconsciencia durante los primeros tres a cinco años de su desarrollo.
  
Y ESO A MI QUE ME IMPORTA, YO VINE A LEER SOBRE HAKUNITA.

Luego de haber dicho todo lo anterior, mi opinión al respecto es que Mariana Villanueva (Hakunita) era muy joven como ilustradora. A pesar de que ya tiene 25 años de edad, creo entender que apenas llevaba dedicándose a esto desde el 2012. O sea, tenía 4 años de haber empezado a desarrollarse como ilustradora.

La mayoría de los ilustradores cercanos a mí son personas que, como yo mismo, empezamos a formarnos (en serio y de manera académica) desde los 15 años, si no es que antes.

Lo que le sucedió a Haku, fue el desarrollo de un artista que se da, tarde y mal.

Irónicamente Haku no solamente mostraba de manera sugerente las selfies de su propio cuerpo, sino que también nos mostró accidentalmente los entretelones de una artista en formación. El error de haber copiado o calcado algo y pretender convencer a los demás que es algo original de nosotros, es un error que todos cometimos en la primaria e incluso en la secundaria, con nuestros amigos.

Ella lo cometió (lo siguió cometiendo más bien) en público y para una importante empresa trasnacional.

En el párrafo anterior utilicé la palabra –sugerente- a propósito. Pues de la misma manera que Haku (me refiero a ella ahora por su nickname, para separar en este aspecto su personaje de internet) sabía mostrarnos sugerentemente sus selfies, también sabía mostrarnos sugerentemente su arte. Un arte barroco, a veces saturado, con un poco de miedo al vacío. Porque precisamente a eso le temía ella como artista novicia, a que la consideraran vacía.

Haku pretendía aparentar no ser vacía (muchos podía (mos) pensar eso por sus selfies y sus entrevistas) y lo hacía, precisamente saturando sus ilustraciones.

¿Porque me atrevo a afirmar lo anterior? Porque todos los aspirantes a artista hemos pasado por esa etapa al inicio de nuestro desarrollo. Una etapa en donde pretendemos que nuestra obra sea más de lo que realmente es. En donde tenemos miedo de parecer un simple pretencioso, e intentamos arreglarlo siendo pretenciosos.

Esa etapa en donde le tenemos miedo al vacío de la hoja y a parecer nosotros mismos vacíos, todos la hemos pasado. Mariana apenas estaba atravesando por ella. Así terminamos haciendo dibujos que parecen tatuajes interminables o murales de grafiteros, porque no hay ningún espacio para descansar la vista.

Y finalmente la etapa donde, al preguntarnos sobre nuestro arte, intentamos justificarlo armando discursos que parezcan profundos, con palabras poco profundas. Yo el primero de todos.

Y es precisamente en estos puntos, donde te das cuenta que estás en frente de un artista en sus inicios. Y eso no es malo, ser un niño de primaria no es malo. Pero sacar a un niño de la primaria, antes de que la termine, si lo es.
  
ELLA TUVO LA CULPA POR VESTIRSE COMO MANGA.

De la misma manera en que una mujer joven, al subir cualquier imagen apenas sugerente a internet, ya es tomada como una seductora (por parte de personas inexpertas en el tema de la sexualidad), en los últimos años Hakunita (sigo refiriéndome a ella con su nickname) nos ha dado una demostración de que: enseñar sugerentemente dibujos de una artista en formación, pueden llegar a causar que un inexperto en la materia la considere una artista con un nivel comercial.

Haku no era ninguna de las dos cosas, ni era una seductora que explotaba su cuerpo, como muchos creen. He visto a mujeres más sugerentes en la vía pública o hasta en una biblioteca, y si han leído mis libros sabrán que es verdad. Y tampoco era una artista en condiciones de crear un arte conceptual. Ya que, como ahora todos podemos ver, apenas está lidiando con las formas básicas de lo que será (algún día) su estilo grafico de expresión.

Aún así, se la llegó a considerar ambas cosas, por parte de cierto tipo de personas. Personas que a mi parecer, les faltó y les sigue faltando capacidad de análisis. A los adolescentes que no tienen la capacidad de analizar (por ser jóvenes) el hecho de que no tienes que volverte fan de una mujer atractiva, tan solo por el hecho de serlo. Confesémoslo, eso es algo que todos aprendemos hasta que llegamos a la adultez.

Por su parte los empresarios o mejor dicho, sus headhunters no supieron analizar el arte de Hakunita y se dejaron llevar por el “efecto halo”, el cual por cierto deberían conocer, pues es algo que se estudia en cualquier carrera relacionada con el marketing.

BLA, BLA, BLA.

Todo lo anterior no es una justificación, es solamente una descripción de lo que pude observar que sucedió desde donde me encuentro. Finalmente Mariana Villanueva (por culpa de ella y sólo de ella) se metió en un problema grande, quizás en el problema más grande en el cual te puedes meter dentro del oficio de ilustrador. Y su caso en específico ha tenido repercusiones internacionales en cuestión de dos días.

Afortunadamente y por lo poco que se ha podido ver desde afuera, cuenta con el apoyo de personas de altos vuelos dentro de la escena grafica del país. Por un lado Edgar Clement que fué su mentor, hasta donde conozco. Y Luis Gantus, que por lo menos ya ha expresado en sus redes sociales que Mariana Villanueva puede contar con su apoyo. Seguramente ese apoyo ira más allá de las palabras en redes sociales, así que buena suerte para ella.

Este asunto seguramente se arreglará como suele ser, en privado y con dinero. Además de que no nos deberá sorprender si próximamente vemos productos de Microsoft México con arte del afectado original. Cuyo nombre no recuerdo y no voy a googlear, pues me parece curioso también el hecho de que su nombre no haya trascendido mucho.

¿Y ENTONCES QUE?

Y mientras Mariana Villanueva se recupera, ella, su autoestima, su imagen y lo que queda de su prestigio. Puedo sugerirle el volverse vlogger, standupera o las dos cosas. Estos dos gremios llevan siendo refugio de desempleados desde hace casi diez años. Si lo sabré yo.

Podría aprovechar el tirón de popularidad de #LadyPlagio, seguramente algo podrá rasguñar de las redes sociales. Podría ser nuestra Lindsay Lohan del gremio monero.

(Iba a poner nuestra Rob Liefeld mexicana, pero nadie habría entendido el chiste).

Voy a cerrar este muro de Berlín de texto, con algo que le respondí a un comentario en uno de los memes que subí ayer. Un seguidor me decía que se alegraba de no haber comprado una de sus camisetas, a la luz de lo que ahora estaba sucediendo.

Yo pienso que el hecho de haber cometido el error más terrible de tu vida, (hasta el momento) no significa que ya no valgas como persona o como artista. A lo mejor ahora, a ojos de los demás, vales menos. Quizás ahora vales diferente. Pero siempre algo queda, siempre queda algo con lo cual seguir trabajando.

Y ese es un punto por el cual también hemos tenido que pasar todos los artistas. El tener que reinterpretar, ahora no lo que vemos a nuestro alrededor, si no reinterpretarnos a nosotros mismos. Quizás ahora Haku pasará por esa etapa. Luego alguien le quitará la picota y la regresará, para ver quién de nosotros es el siguiente.

lunes, 19 de septiembre de 2016

EL FUTURO ESCRITO EN UN PERIÓDICO.

Hace un rato empecé a re visionar la serie Early Edition. Una popular serie de los noventas que trata de un tipo que un día empieza a recibir en la puerta de su casa el periódico con las noticias que van a publicarse al día siguiente. Es decir recibe las noticias 24 horas antes de que estas sucedan.

Cuando fui adolescente yo solía ver esta serie semana a semana, en una repetidora local, la transmitían alrededor del año 2000, cuando la serie ya había terminado. Yo fui muy asiduo a esta serie. La premisa era sencilla, además de sugerente y el procedimental siempre lo desarrollaban de manera muy dinámica. Que mejor imperativo moral para el héroe que el tener que evitar que alguna desgracia suceda, pero con los minutos contados en cada episodio.

Aun así este texto no va a tratarse sobre paradojas temporales o dilemas morales (aunque tampoco estaría mal). Al momento de estar mirando esta serie con mis 31 años encima, mi pensamiento se fue por lugares muy distintos a los que se iba cuando veía esta serie a los 15 0 16 años.

Empecé a pensar en cómo de cierta manera podríamos considerar que el futuro si existe. Podríamos incluso considerar (solamente con fines de entretenimiento, claro está) que el futuro efectivamente está escrito, igual a como estaba escrito en la serie, en encabezados de cuatro columnas.

Cada uno de nosotros somos dos personas (en realidad podría decirse que somos tres, pero para el caso que nos ocupa podemos dejarlo en dos). El yo presente y el yo futuro. Dentro de mí existe en potencia un Carlos futuro, más experimentado, quizás más sabio, pero también más viejo, con menos energía y con menos recursos físicos.

La vida de este Carlos futuro, más viejo, depende directamente de las decisiones que yo tomo el día de hoy.

Para la mayoría de la gente (yo incluido) el yo futuro es menos importante que el yo presente, nos parece menos importante, aunque en realidad es menos urgente (siempre solemos confundir esos dos términos). Mi yo actual es efectivamente el jefe, el encargado de tomar las decisiones que afectaran a mi yo futuro y también de juzgar las decisiones que ha tomado mi yo del pasado (¿Recuerdan que les dije que en realidad podríamos considerarnos tres personas?). Los gustos, los deseos y las necesidades del yo presente nos parecen más importantes que las del yo futuro.

Nadie tiene la vida comprada o garantizada. Pero vivir como si no hubiera un mañana, vivir la vida como si fuéramos a morir en las próximas semanas o meses, me parece como mucho una forma patética de vivir.

El día de hoy yo mismo disfruto las cosas buenas que mi yo del pasado se preocupó por darme. Mi yo del pasado se la pasó miles de horas sentado, primero en una mesa del comedor de mi casa, y después en un restirador (mesa de dibujo), para que hoy yo pueda decir que sé dibujar de una manera decente.

También mi yo del pasado se pasó los fines de semana leyendo y ejercitando el musculo intelectual, para que hoy yo pueda analizar textos, incluso hechos concretos, en cuestión de minutos y de la misma manera improvisar una opinión rápida, escribirla igualmente rápido y que aún así termine resultando mínimamente interesante.

Pero también mi yo pasado dejó en el descuido (por necesidad, no fue realmente su culpa) aspectos de mi persona, los cuales hoy ya bien entrado en mi tercera década de vida, tengo que apurarme en corregir. Así por lo menos habré intentado ser responsable con el acuerdo tácito que tengo con el Carlos futuro de cuarenta y tantos.

Cuando realizo acciones o tomo decisiones pensando en mi yo futuro, tengo una doble sensación de gratificación, por un lado la sensación de haber tomado la decisión correcta (de verdad estoy orgulloso de todas las fiestas a las que no fui en mi juventud) y también tenemos la gratificación de pensar en lo bien que le va a sentar a nuestro yo futuro, todo lo que hoy estamos desarrollando.

En síntesis creo que lo que quise decir, desde el principio, era que tenemos que humanizar a nuestro yo del futuro. Considerarlo como un ente que de cierta manera ya existe. Y de la misma manera en la que hay personas que le ponen nombre a sus mascotas, automóviles o hasta a sus computadoras, habría que considerar que nuestro yo futuro es un individuo con sentimientos, sensaciones, consciencia de sí mismo. Preocupémonos por nuestro yo futuro (aunque de hecho no exista), por lo menos de la misma manera en que nos preocupamos por nuestro automóvil.


Seguramente el Carlos del futuro estará complacido por este artículo que acaban de leer, aunque lo más probable es que el Carlos del pasado se aburriría si tuviera que leerlo. Así suelen ser siempre las cosas.

sábado, 9 de abril de 2016

MORFO #LUMINGO





Conversación con morfo, hablamos sobre Anunnakis y el sentido de la vida.  #Lumingo

 Una platica de madrugada que tuvimos con MORFO @morfosaurio de manera improvisada.

martes, 23 de febrero de 2016

PIPO EL PAYASO CREEPYPASTA

Debo aclarar antes que nada que esta historia no la vivió un servidor, quien esta redactando estas líneas, más bien lo que aquí se va a relatar es una experiencia de otra persona, que desea quedar en el anonimato, al igual que yo mismo.

También debo aclarar que, esta narración, es una construcción hecha en base a diferentes relatos, versiones, documentos y pláticas informales recopiladas a lo largo de los años. Yo personalmente no puedo asegurar nada de lo que está escrito aquí, sin embargo creo que las pruebas que se presentan junto con este documento hablan por sí solas.

Según se dice a finales de los años 60 o principios de los 70, el ya entonces famoso Payaso Pipo, interpretado por José Marroquín se vio envuelto en un escandaloso caso de abuso infantil. Hasta donde las crónicas de la época recuerdan, nunca se comprobó nada, y una vez que hubo pasado el escándalo, Pipo volvió a las pantallas de televisión del entonces canal 3 (ahora 2) de la televisión de Monterrey en México.

Hay múltiples versiones de este caso, existen versiones que afirman que la televisora, donde trabajaba el payaso, llego a un arreglo con la familia del niño. Otros incluso creen que se trató de una trampa, para bajar la popularidad de su programa de televisión infantil, pues en esos años, el programa de televisión del payaso Pipo, acaparó prácticamente toda la audiencia infantil durante décadas.

Hay quienes sugieren incluso que José Marroquín (Pipo), paso un corto periodo de tiempo en la cárcel. Y las versiones más intrincadas cuentan que una mujer, que estaba enamorada de José Marroquín, fue quien le tendió esta trampa para desprestigiarlo, ante la indiferencia que José Marroquín le dio a sus insinuaciones.

Después de este duro golpe José Marroquín necesitó de un largo tiempo para poder reponerse del todo, incluso algunos creen que nunca logró reponerse por completo. Se sabe que en aquel entonces hizo un viaje de placer a los Estados Unidos, precisamente a la meca del entretenimiento infantil. En efecto Pipo se dirigió a Disneylandia.

Oficialmente éste no fue más que un viaje de placer que José Marroquín utilizó para poner en orden sus pensamientos y descansar un poco su mente y cuerpo.

Pero existe una versión no oficial y que posiblemente sea el punto de origen de esta historia bizarra, pues se sabe que en aquel tiempo la masonería estaba muy arraigada dentro de la farándula mexicana.

Se barajan varios nombres sin embargo no se sabe exactamente quién fue la persona que pudo haber puesto en contacto a José Marroquín (Pipo) con Roy Edward Disney, sobrino del mismísimo Walter Elías Disney, creador de la franquicia infantil más exitosa del mundo.

Walt Disney es conocido por ser un adepto a la masonería, lo cual se confirma apreciando las numerosas referencias masónicas que existen en sus caricaturas, sobre todo en las ya consideradas clásicas.

No se tiene muy clara esta parte de la historia, sólo se han podido hacer reconstrucciones en base a diversas versiones y deducciones, pero se cree que justamente en este viaje José Marroquín habría tenido su iniciación como miembro de la secta masónica en los Estados Unidos recomendado por Roy Disney. Desde entonces, dicen algunos que lo conocieron, Pipo no fue la misma persona.

No ocurrió nada negativo o preocupante después de esto, las cosas siguieron su curso y Pipo siguió teniendo el mismo éxito que había tenido hasta entonces e incluso más. Como todos sabemos, al final de su carrera fue reconocido como el rey vitalicio de los payasos de Monterrey.

Y justamente fue en la recta final de su carrera que sucedió algo muy peculiar relacionado con una leyenda urbana muy conocida. A mediados de los noventa comenzó a correr el rumor (que incluso llego a los noticieros Eco y 24 horas, que eran los noticieros más grandes del país) de que los tazos (unas ruedas de plástico que se regalaban adentro de unas frituras) estaban malditos.

En cosa de días, todos los niños de todas las escuelas, sabían (y peor aún creían) la leyenda urbana de que, de adentro de los tazos se podían salir los personajes que tenían impresos, e intentarían asesinarlos.

Entre las versiones que se contaban de esto estaba que si desprendías una cubierta de plástico que traían los tazos el personaje se saldría del tazo e intentaría matarte durante la noche. Otra versión aseguraba que si rompías un tazo de adentro del mismo salía sangre y entonces la maldición caería sobre ti.

Incluso se llegó a dar la quema pública de tazos en las iglesias, cosa que se replicaría años mas tarde con souvenirs de pokemon.

Regresando al caso de los tazos malditos, el mismo Pipo tuvo que salir en un comercial en el que aclaraba a los niños que la historia de los tazos embrujados era mentira, e incluso rompió varios de estos tazos enfrente de la cámara para demostrar que de adentro de ellos no salía sangre ni criatura alguna. Zanjando de cierta forma el asunto y tranquilizando a padres y niños.

Llegado a este punto debo decir que durante toda mi vida yo he sido, y creo que sigo siendo una persona sumamente racional y escéptica respecto a cosas esotéricas, fantasmales o de brujería. Sin embargo al momento de escuchar y más adelante ver, la evidencia, no me queda más que dar el beneficio de la duda respecto a la veracidad (o no) de esta historia.

El origen de esta historia podría decirse que se dio justo con la muerte de  José Marroquín Leal (Pipo) el día 6 de febrero de 1998. Se sabe que su cuerpo fue encontrado en su cama dentro de la casa en que vivía. Para entrar tuvieron que forzar la entrada, por lo cual se entiende que murió durante la noche, hasta aquí todo es normal.

Lo que no se sabe (se supone que nunca debió hacerse público) es que, como era de esperarse, en su casa se encontró la colección de sus escritos y diverso material que acumuló a lo largo de su carrera. Dentro de estos objetos se encontraba una modesta colección de videos personales.

No había nada extraño en estos videos, salvo por un solo y peculiar casete que para más detalles estaba en formato Beta. La descripción del contenido de este casete me la hicieron hace muchos años durante una plática informal.

En ese momento no me mostraron dicho video, por lo cual la historia para mí era inverosímil, aún así en su momento realicé una transcripción de la descripción que me dieron de dicho video, motivado por lo curioso del caso. Ya fuera cierto o no me pareció buena idea conservar esa memoria de alguna manera. Esta es esa trascripción que realicé hace ya más de 10 años.


Análisis del video prohibido de Pipo.

El casete visto por afuera no dista mucho de un casete común y corriente salvo por el hecho de que es un casete en formato Beta formato que cayó en desuso a principios de esta década. Era bien sabido en aquel entonces que el formato Beta guardaba mucha mejor calidad que los casetes vhs, por lo cual la gente que se dedicaba profesionalmente al videotape prefería utilizar más los casete de clase Beta. Es por este detalle que algunos deducen que, el video que está en ese casete fue grabado en algún estudio de televisión.

Aunque no se ha podido averiguar si de hecho se realizó en las instalaciones donde trabajaba José Marroquín, o bien se realizó en algún teatro de la Ciudad o incluso en algún inmueble particular.

El video comienza con un clip a medias en el que se encuentra el profesor Pilocho acompañado de algunos otros animadores infantiles de la época. Se puede adivinar por la actitud en que se encuentran que se están preparando para grabar alguna especie de sketch, pues se encuentran en una escenografía y sobre ellos es apreciable el micrófono bum, que usaban en aquellos tiempos, además de que se alcanza a apreciar una de las cámaras del estudio.

Pilocho se encuentra con un guion en la mano dándole unas ligeras indicaciones a las demás personas que se preparan para comenzar con lo que parece ser un sketch. Entre las caras podemos reconocer a Andresito, el payaso Duglin y otro payaso de nombre Tofito, además del ya mencionado profesor Pilocho.

El video realiza un corte abrupto y vemos que en la pantalla ya se encuentran todos en medio del sketch, incluyendo al propio Pipo  acompañado por el payaso Tommy, con el cual siempre se creyó que existía cierta rivalidad natural, puesto que sus programas se transmitían uno después del otro.

Una cosa extraña de este momento en el video es que Pipo y Tommy se encuentran uno al lado del otro pero en una actitud taciturna, demasiado seria, como ajenos al resto de la escena, mientras el resto del elenco está haciendo alboroto como parte del sketch, ellos dos se encuentran como distraídos a lo que se desarrolla.

Entonces la imagen se distorsiona y aparece la presentación de lo que pareciera ser una aventurita (una especie de miniseries infantiles que producía José Marroquín para presentarlas como parte de su programa diario) en la cual aparece el título “Terror en la clínica campestre”, titulo que coincide y seguramente hace referencia a otra de sus aventuritas la cual se desarrolla en una supuesta clínica campestre.

El video comienza con dos hombres que aparentan ser una especie de doctores o enfermeros que están manipulando de manera ruda algo muy semejante a un cráneo humano. Le colocan (insertan) lo que parece ser un embudo, mientras alrededor aparecen imágenes siniestras y desdibujadas, entre las cuales se alcanza a ver una cabeza de un muñeco de juguete.

Luego de los primeros segundos la  cámara se abre y se puede ver a dos actores, que no corresponden a ninguno de los actores regulares de las aventuritas de Pipo, incluso uno de ellos está a cuadro sin camisa, cosa que estaría completamente fuera de lugar en un programa destinado a los niños.

Las imágenes se cortan nuevamente, no se alcanzan a escuchar los diálogos, cuando de pronto, en medio de la escena uno de los actores parece ser poseído  y en un momento lo vemos gritando y balbuceando de manera incoherente, mientras que el otro (sin camisa) trata de controlarlo. En determinado momento incluso intenta arrojarse por una ventana, aunque es evidente que se trata de una estenografía barata de televisión, aun así la referencia al suicidio es espeluznante.

Luego entra en escena Pipo, aunque en el video no luce como todos nosotros lo recordamos de la niñez. Aunque evidentemente se trata de José Marroquín, lo primero que llama la atención es que no trae su característica peluca, que lo acompaño durante toda su carrera, en lugar de eso luce una cabellera que nunca habíamos visto debajo de su eterna peluca. Además de esto Pipo no luce el maquillaje característico de su personaje, más bien se encuentra sin maquillaje alguno, aunque mantiene en su actitud el aire bufonesco característico del payaso.

Quizás lo mas perturbador de su aspecto, aunque no del video mismo, es la descomunal nariz que muestra en este video, a pesar de no traer maquillaje su aspecto aun nos remite a Pipo pues aparece con una descomunal nariz que nos recuerda un poco a la nariz de payaso que siempre usaba durante sus presentaciones.

Aunque ese recuerdo desaparece pronto, para dar pasó a la confusión, que causa verle una nariz desproporcionada, aun mucho más grande que la nariz roja que siempre llevo colgada con una liga. De hecho en el video no se nota que lleve dicha nariz colgada con la liga que siempre usó, mas bien pareciera que se trata de su propia nariz de carne y hueso, pues ni siquiera es de color rojo, sino que tiene el color de su piel y no se observa ninguna separación entre la nariz y la piel real, lo cual hace pensar que se trata de alguna especie de deformidad que presenta solamente en ese momento, pues en ningún otro momento fue visto en público con esa apariencia.

En cuanto a su vestimenta, Pipo aparece con una característica bata de hospital, lo cual concuerda con el título del video “Terror en la clínica campestre” y da a entender que Pipo es un paciente internado en dicho hospital.

Otro detalle que salta y desconcierta a primer vista es el tamaño desproporcionado de sus manos, lo cual hace concordancia con su nariz, las cuales igualmente están desproporcionadamente grandes, aunque en un primer momento se puede adivinar que serían guantes, pero en seguida esto queda en entredicho pues el propio Pipo, presa de un extraño trance en el que comienza a reír de una manera demente y atemorizante, saca de quien sabe dónde un enorme cuchillo, y comienza a cortar a golpes uno de sus descomunales dedos, del cual para nuestra sorpresa comienza a brotar sangre real.

Pipo aun en el extraño trance sigue riendo como un lunático y mientras golpea su propia mano con el cuchillo de la cual poco a poco, a base de tajadas, se va cortando el dedo índice, hasta que está a punto de desprenderse, es entonces que el propio Pipo arranca con su otra mano el pedazo de dedo, que aún estaba colgando.

Otra cosa que llama la atención, es que la escenografía en general corresponde a la que siempre se manejó en la televisión de esas épocas (aproximadamente mediados de los ochentas), es decir decorados acartonados, con poco cuidado del detalle, y evidente falta de presupuesto e iluminación. Esto le da las características de una producción del tipo que Pipo siempre realizaba, además de ayudar a situar la grabación a mediados o quizás principios de los ochentas.

Además en el video podemos ver a un José Marroquín un poco más joven del que estuvimos acostumbrados a ver en la década de los noventas, época de la cual son la mayoría de los videos que aún se conservan.

En cuanto al aspecto general del video da la impresión de ser un video descuidado (quizás debido a haber sido hecho de manera clandestina, con algún propósito desconocido) La escenografía en general es de un lugar abandonado, destruido e incluso post apocalíptico pero de una forma casi surrealista.

Algunas de las personas que lo han visto sugieren que, podría tratarse de una visión personal de José Marroquín sobre un mundo que ha sido destruido, y en el cual los pocos sobrevivientes han quedado dementes y deformes por las bombas atómicas, lo cual está perfectamente representado en la escena donde el propio  Pipo se amputa uno de sus dedos deformes mientras ríe, en un acto de negación ante el holocausto.

Esto concuerda perfectamente con el tiempo en que se cree fue efectuada la grabación, pues a principios de los ochentas la guerra fría estaba en uno de sus puntos más altos.

Llegado a cierto punto el video muestra a Pipo, aun ataviado con una bata de paciente de hospital, sentado en una estancia que da la apariencia de un jardín, conversando con otras tres personas vestidas, con ropa normal de la época de los ochentas, como si estuvieran haciendo una visita a Pipo durante su convalecencia.

Estas personas que aparecen frente a Pipo dan la impresión de tratarse de integrantes de la familia de Pipo, pues tienen también, cada uno, una nariz enorme, desproporcionada y grotesca, idéntica a la de Pipo en este video.

De nueva cuenta, quienes han podido ver y analizar este video, creen que esto podría tratarse de una representación de José Marroquín, relacionada quizás con esa familia que nunca pudo tener, y a la cual de cierta manera renunció por dedicar su vida a personificar al payaso Pipo. Esto siempre fue un motivo de tristeza para José Marroquín en su vida real, como el mismo lo manifestó en algunas entrevistas.

Finalmente este espeluznante video termina con una toma de Pipo, aparentemente dormido, mientras permanece de pie, en medio de la escenografía destruida, apoyándose en lo que parece ser un bastón muy grueso. La imagen es de un Pipo quieto, sereno, lleno de tranquilidad y paz, mientras es bañado por una luz que lo cubre desde arriba, lo cual sugiere una especie de redención celestial, para Pipo.

Es muy tentador hacer la relación de esta última escena, con lo que finalmente seria su muerte real en el año de 1998, pues como ya sabemos José Marroquín  murió mientras dormía. Aun así tal relación seria, a mi parecer, demasiado aventurada y fantasiosa, pues este video se habría grabado unos 15 años por lo menos, antes de la muerte de Pipo.

Aun diez años después de haber escuchado por primera vez la descripción de este video, y de haberlo visto muchas ocasiones para realizar un análisis a conciencia del mismo, no logro explicarme la procedencia, la realización y el objetivo de este material. Estas imágenes, y los conceptos que se manejan en las mismas, nada tienen que ver con el resto de la obra de Pipo. A lo largo de los años se han barajado muchas posibles teorías, dentro de las cuales esta la relación directa de José Marroquín con la masonería, y que este video se trataría de una especie de iniciación, dentro de esta organización.

Se ha sabido a lo largo d la historia que los miembros de esta logia suelen tener ritos iniciativos en los que reflejan, analizan y yuxtaponen toda su experiencia vital, con el fin de recomponer su psique y reestructurar todas sus creencias y valores como individuos.

Se antoja posible entonces, que este video sea una especie de revisión, surrealista, no secuencial y potenciada de los aspectos más aberrantes, retorcidos y extraños de la mente de quien diera vida al payaso.

Además, como nota al margen, hace poco mientras redactaba este documento, me encontré con algo muy curioso. Se trata de una especie de antiguo rito o rama de las antiguas tribus indias de Norte América, y de las cuales al parecer poco se ha logrado conocer hasta nuestros días.

Tengo pocas referencias al respecto, salvo unas cuantas imágenes que circulan por el internet. Su nombre es “Koskimo” y se trata de una especie de duendes, o su equivalente, para las tribus de indios Estado Unidenses.

Como dije solo he visto un par de imágenes, pero no dejó de llamarme la atención su curiosa desproporción en las manos, y lo semejante que se ven a las manos de Pipo en su video prohibido. Me pregunto si todos estos factores, aparentemente inconexos, en realidad tendrán alguna relación o formarán parte del mismo ritual secreto de alguna extraña hermandad secreta.

A continuación les mostraré el video en cuestión. Estas imágenes nunca se habían hecho públicas, y están tomadas de una cinta de segunda generación, del casete original, el cual hasta donde yo se, aun sigue resguardado por la policía.

Se recomienda discreción, pues las imágenes pueden resultar muy perturbadoras.

domingo, 14 de febrero de 2016

AUDIO-VISION Y EL FUTURO DE LA EXPERIENCIA HUMANA

Hace tiempo platicaba con un amigo acerca de nuestras costumbres para ver series. Yo le comentaba que, por el hecho de dedicarme a una tarea que requiere tener los ojos fijos pero mi cerebro queda libre para otra cosa, yo acostumbro poner como ruido de fondo series de televisión, películas o documentales, mientras trabajo.

En este aspecto, servicios como Netflix o Clarovideo (que por estos días lo estoy empezando a usar apenas) han sido de ayuda, puesto que puedo dejar correr temporadas y temporadas de series antiguas, sin necesidad de enfrentarme a los comerciales o sin necesidad de tener que levantarme para cambiar de DVD.

Entonces mi amigo se puso a pensar que él nunca había experimentado esta forma de consumir series o películas. Este amigo al que me refiero suele correr en maratones, así que suele dedicar un par de horas a la caminata todos los días. A raíz de esta conversación que tuvimos, él empezó a descargar series de televisión, pero en formato de audio.

Mi amigo se dio cuenta de que en verdad si tiene algo de sentido el escuchar, y solamente escuchar, una serie producida en esta época. Mi amigo, en algunas ocasiones, había llegado escuchar radionovelas de la época en la que en el radio se hacían radionovelas. Dichas radionovelas se caracterizaban por sufrir de todas las carencias y defectos de la época. Por ejemplo guiones mu y deficientes, comparados con los actuales, efectos de sonido muy rudimentarios, que estaban bien para la época pero que no estaban tan cuidados como la producción de sonido que se hace actualmente para las series televisivas, y por si fuera poco, todo el trabajo terminaba grabado con los instrumentos de la época que tenían muy poca fidelidad de audio. De nuevo, todas estas apreciaciones son hechas en comparación con las técnicas de grabación actuales, lo cual no deja de ser injusto, así que solo lo menciono como un hecho al margen y no como un juicio de valor de dichas obras.

Si uno se pone a escuchar una serie moderna, como lo puede ser Game Of Trones, House of Cards, Breaking Bad, etc, se puede notar como todo el trabajo de sonorización, musicalización y Foley está tan cuidado, que de verdad uno puede disfrutar de una serie de televisión, tan solo escuchándola, sin necesidad de imagen.

 Mia migo, a partir de entonces, acostumbra salir a correr escuchando alguna serie de televisión.

Los últimos días estuve escuchando e investigando acerca de la música concreta y todo el movimiento de música experimental de principios de los sesentas, con la llegada de las primeras computadoras y la manera en la que los pioneros de la música electrónica se las arreglaron para lograr que un aparato para hacer sumas y restas, sirviera también para hacer música.

La música concreta me llevó ineludiblemente a conocer la imagen de Michel Chion y posteriormente a leer un poco sobre su concepto de la audio-visión. Aún no he podido de leer el libro La audiovisión de Michel Chion por completo, pero está en mis planes más próximos.

El concepto de audio-imagen es algo que ya me veía imaginando personalmente, sin embargo no sabía que alguien ya lo había estudiado de una manera tan amplia y desde hace tantos años (el libro es de principios de los 90s).

La audio-imagen, según Chion, es la unidad mínima de expresión que combina una imagen, con uno o varios sonidos o bien un sonido con una o varias imágenes. Esta definición da pie a muchas interpretaciones, reinterpretaciones y re-reinterpretaciones. Como por ejemplo la posibilidad de combinar la voz humana con la palabra escrita, que en su más mínima expresión son un sonido y una imagen. ¿Diapositivas? ¿Comics con sonido? ¿Tarjetas musicales?

Pero dejando de lado estas divagaciones, es obvio que su aplicación más próxima se refiere al discurso audiovisual o bien la cinematografía en particular.

Es verdad, muchas de nuestras experiencias actuales con respecto a los videos o a la manera en la que interactuamos con las redes sociales en Internet, hace que me surja la idea de que ya no vemos, ya no escuchamos. Todo lo que hacemos es audio-ver al mismo tiempo, es una sola cosa, un solo conglomerado que no se puede dividir en sus dos partes primigenias. Vale la pena hacer el esfuerzo de recordar todo lo que nos ha llevado hasta este punto, porque a los pioneros en el cinematógrafo les costó una enorme cantidad de tiempo esfuerzo y creatividad el poder capturar y sincronizar el audio y la imagen en movimiento.

¿Será que a base de tanto entrenamiento podremos mutar en el futuro, si es que no lo hemos hecho ya, y desarrollaremos un aparato específico que se dedique a percibir la audiovisión?

Escapa completamente a mi entendimiento, la forma en la que funcionarán las nuevas generaciones, nacidas ya como nativos digitales. La envejecida sociedad de maestros suele quejarse, muy a menudo, de que los jóvenes ya no leen. Yo definitivamente niego lo anterior y para muestra tenemos los éxitos editoriales como Harry Potter, Crepúsculo y Bajo la misma estrella.

Estas mismas generaciones de maestros, se empecinan en introducir a las nuevas generaciones, un grupo de herramientas, que no son propias del mundo en el que estamos actualmente viviendo. Los adultos, padres y maestros, pretenden que los jóvenes manejen y dominen herramientas pertenecientes al mundo que les tocó vivir a los adultos y que ya no son útiles, en la mayoría de los casos.

Se empeñan en preparar a los jóvenes para poder funcionar en un mundo que ya no existe y que ya no debe de existir, el mundo de sus padres, el mundo de los Baby Boomers y de la Generación X.

Es cierto que es muy importante saber leer y escribir. Un servidor vive de leer y escribir precisamente, además de que el leer y escribir son las herramientas insustituibles para la creación de cualquier otro tipo de contenido.

¿Pero qué hacemos con el mundo del futuro? Qué hacer ante un mundo en el que las personas, de los lugares más urbanizados, ya no van a percibir la realidad en forma de textos escritos en un libro de papel. Más bien todo se hará desde un mismo dispositivo o quizás desde un implante cerebral, donde directamente leerás, escucharas, miraras fotografías, dibujos, o quizás estarás sintiendo textos con la yema de los dedos.

Además, hay que sumarle a esta ecuación que, todo esto tendrá que hacerse, necesariamente con una enorme rapidez, casi la misma rapidez con la que las personas del futuro tendrán que reflexionar, editar y hacer circular sus propias opiniones respecto a lo que acaban de analizar, dentro de las redes sociales del futuro.

 Si la gente del futuro no está preparada para interactuar de esta manera, con estas nuevas dinámicas y con esta abrumadora velocidad, entonces será igual a alguien que no puede funcionar en sociedad. Negarse a las nuevas tecnologías, es en esencia lo mismo que negarse a que el hombre pueda producir fuego.