martes, 31 de diciembre de 2013

NO ABRAZOS, NO APRENDIZAJE, SOLAMENTE SEINFELD.

“Seinfeld, la serie de televisión acerca de nada”. 

Como lo había mencionado en el podcast de Antimateria, estos últimos días del año, donde el ritmo de la vida baja y uno tiene mas tiempo libre, he tenido oportunidad de revisar los episodios de la serie noventera Seinfeld. Es por eso que decidí cerrar el 2013 con este articulo donde expongo, mas o menos como fue mi experiencia con esta serie, de la cual me hice aficionado mucho tiempo después de que terminara de producirse en 1998.

También decidí abrir este articulo, citando esta sonada frase de los noventas porque, si uno lee cualquier articulo o post en internet acerca de Seinfeld, inevitablemente en algún momento de la lectura uno se encontrará con este eslogan, que era la tarjeta de presentación de esta serie.

Por lo tanto he querido desembarazarme pronto de este lugar común, y lo hago con el firme propósito (llámenlo propósito de año viejo) de que no repetiré dicha idea a lo largo de todo mi articulo. Hago esto porque para quienes somos fans de esta serie, escuchar o leer la frase “la serie que no trata de nada” es como si nos dijeran que el pasto es verde, el cielo azul, o el podcasting está muerto. Simples obviedades.

Al igual que la mayoría de los que fuimos niños en los años 90s, el primer indicio que tuve de que en el mundo existía algo que se llamaba Seinfeld, fue el capitulo de los Simpson en donde, al querer darle mas fama a la ciudad de Springfield, las hermanas de Marge, Paty y Selma, proponen en una junta publica que el nombre de la ciudad de “Springfield” se cambie por el de “Seinfeld”.

A pesar de la decisión de los traductores, de eliminar ese chiste, uno podía ver que en el pizarrón del ayuntamiento se leía la frase Seinfeld.


Comprendo el porque hicieron esto. En primer lugar, seguramente a la oficina de la cadena Fox en México, no le agradaba la idea de que Los Simpson hicieran promoción de una serie producida por una cadena rival (NBC), en el mercado mexicano. Por otra parte, una de las funciones del doblaje es hacer que la obra original sea entendida por el mercado al que se esta doblando, y hasta donde alcanzo a recordar, la serie Seinfeld no era nada conocida en México. De hecho, hasta hace un par de años, yo tenia la idea de que jamás se había doblado para México, pero hace poco, investigando en internet, di con un listado de los actores que supuestamente habrían hecho un doblaje al español de esta serie.

Según los datos que encontré en internet, el doblaje al español se habría hecho solo para las primeras tres o cuatro temporadas (al parecer México no estaba listo para el humor de Seinfeld), y se acredita al actor Alfonso Obregón como interprete de Seinfeld en español, Mario Castañeda en la voz de Kramer (de verdad que no me lo imagino en ese papel), María Fernanda Morales seria la voz de Elaine, y Herman López habría hecho la voz de George Constanza. Imagínense a George Constanza con la voz del papá del pescadito Nemo, a Kramer con la voz de Goku y a Jerry con la voz del ogro Shrek.

Esto ha hecho que nazca en mí el deseo de comprar los DVDs de la serie en español latino, si es que existen, solamente por la curiosidad de ver las caras de los protagonistas de Seinfeld, con voces mexicanas. Puesto que, de este doblaje al español de Seinfeld, no existe ninguna pista en internet. Luego de haber visto la serie completa, y algunos episodios varias veces en su versión original, seguramente será una cosa rarísima.

El caso es que, aun en aquellos años de juventud, uno ya estaba acostumbrado a que ciertos chistes fueran tropicalizados, y resultaran inentendibles, dentro del doblaje de nuestras caricaturas. Esto que hoy le horroriza a algunos, en aquellos momentos no nos importaba en lo absoluto. Bueno, no importaba salvo ciertas excepciones, una de esas excepciones fue el episodio en el que el Señor Burns acude a una estación de radio.


La situación que se dio en ese episodio de los Simpson solamente pudo haber sido comprendida en su totalidad por las personas que vivíamos en Monterrey, así que esta es una pregunta directa para los responsables de ese episodio: ¿De verdad pensaron que nos tragamos la falacia de que, esa caricatura de un tipo gringo con entradas, pelo largo y rubio era Juan ramón Palacios?


En mi escuela existían también niños afortunados, niños que tenían en sus casas antenas parabólicas. Ellos eran los que nos informaban, al resto de los niños miserables, sobre las actualidades que existían en la cuna de la cultura pop moderna, Estados Unidos. Recuerdo que algún compañerito nos platicaba, a raíz de que salió al aire el este capitulo de los Simpson, donde mencionan a Seinfeld, que dicha palabra era una serie que pasaban en Estados Unidos. Incluso nos platicaba algunos por menores de ese programa.

En ese momento las series en “live action” que me animaba a ver eran “La Niñera” “El Príncipe del Rap” “Salvados por la Campana”, así que yo visualizaba la dichosa serie de Seinfeld al estilo de estas series.

Un grupo de amigos con los que me juntaba en la escuela (el único momento del día que lo dedicaba a socializar), nos reuníamos religiosamente a la hora del recreo a platicar sobre las series que se transmitían en TV abierta de aquellos años (1995), lo hacíamos al pie del asta de la bandera de la escuela. Incluso éramos reconocidos por nuestros profesores como los que dedicaban todo el recreo a solo sentarse y platicar. Había ocasiones en las que teníamos que pasar el recreo adentro de los salones, debido a la lluvia, entonces la maestra de nuestro salón nos permitía salir al pasillo de la escuela para sentarnos y platicar de lo que fuera que platicáramos.

Solo nos faltaba tener nuestras patillas, inflar el pecho, decir “deducción impositiva”, y apreciar el jazz improvisado para considerarnos adultos por completo.

El punto es que, a la edad de 10 años, era muy difícil que nos hubiéramos interesado en una serie de cuatro adultos neoyorkinos con, adolescencia tardía, que se la pasan yendo por la vida sin aprender nada, sin querer a nadie, y haciendo daño involuntario a cuanta persona se les cruza en su camino, con el único objetivo de sacar beneficio propio. Lo que de niños nos era completamente ajeno, hoy en día es una perfecta descripción del comportamiento de la sociedad en general, en los tiempos que corren.

Para un servidor Seinfeld llegaría unos 5 años después de que sus creadores le hubieran puesto punto final a la serie, convirtiéndose en un clásico instantáneo. Fue entre el 2001 o 2002, no lo recuerdo bien, casi al final de mi época de preparatoria, cuando por fin pude conocer las caras y las tramas de lo que en la década pasada había hablado tanto la gente adulta.

Mi veredicto fue que Seinfeld era mejor incluso que “Will & Grace” o “Just Shoot Me”, que por aquel entonces era mi serie favorita. Aun así, en aquel entonces no tuve la oportunidad de ver la serie completa, vi unos cuantos capítulos que me gustaron mucho, pero tuve que esperar a las épocas de internet para poder zambullirme por completo en la serie. Esto fue casi 10 años después de que la serie se hubiera terminado.

Durante casi una década Seinfeld fue para mi esa cosa genial, que habían hecho los gringos cuando yo era niño, pero que me lo había perdido, y que actualmente carecería de sentido verlo, puesto que su momento había pasado. Es mas o menos lo que siento hacia series como Cheers, que a pesar de haber sido gran fan de la serie Frasier en mi época de preparatoria, nunca me he animado a adentrarme en la serie Cheers, la cual fue el origen del personaje de Frasier Crane. Una vez que hube visto la serie de Seinfeld, caí en cuenta de cuan equivocado estaba.

Aun hoy, al momento de estar escribiendo estas líneas, la serie es tan actual como cuando la vi en la década pasada, o como cuando se emitió el primer capitulo a principios de los noventas. Y creo que esto se debe precisamente al hecho de no tratarse de nada… ¡Maldita sea caí!

Y es que, no solamente en la serie no pasa nada, sino que los personajes no hacen nada. Mas allá de moverse, reaccionar a su entorno y actuar en base a ciertas motivaciones primarias como el hambre, el miedo o la ganancia personal, ninguno de los personajes es virtuoso, ninguno presenta  ningún comportamiento digno de enaltecerse, o por lo menos de remarcarse. Nadie en la serie destaca por nada, ningún personaje lleva la batuta en ninguna situación, y para colmo, en una serie mayoritariamente conversacional, nadie dice jamás algo trascendente.

Ninguno de los 4 personajes principales aprende, ni evoluciona (o involuciona) un paso mas allá del estado en el que se encontraban al inicio del capitulo. Todos los personajes y sus respectivas circunstancias se mantuvieron de la misma manera desde la primera escena del episodio piloto, hasta la ultima escena del capitulo final, en la temporada nueve.

De hecho, los escritores se aseguraron de remarcar bien este detalle, pues en la ultima escena del capitulo final de la serie, Jerry Seinfeld y George Constanza, repiten las mismas líneas de la conversación con la que abrieron la primer escena del primer capitulo en 1989.

No me extrañó entonces cuando supe que Jerry Seinfeld es un gran fanático de los comics de Superman, en la serie, pero también en la vida real. Esta es la principal característica de los arcos argumentales en los comics de superhéroes, ya sean de Superman o de cualquier otro. No importa lo que suceda, o la época en al que estemos. Superman siempre será como debe ser Superman, Batman siempre será como debe ser Batman, La Mujer Maravilla siempre será la Mujer Maravilla, y cualquier intento artístico por modificarlos, simplemente pasará de moda, y será rápidamente olvidado.


Los personajes en Seinfeld compartían otra características del mundo de los comics, tenían amnesia sobre cualquier suceso importante y capaz de cambiar su vida o su perspectiva, que hubiera sucedido dentro de los capítulos anteriores de la serie.

Esto lo podemos ver mas claramente en el universo DC, por ejemplo, no importa que todo el universo haya sufrido un cataclismo terrible, dentro de las historias de los comics, a mediados de los 90s, al día de hoy los comics de Batman siguen contando variantes modernas de la historia original escrita en los 40s. Quizás con más sangre, con dibujos más elaborados y realistas, pero aun así, Batman seguirá haciendo lo mismo que ha hecho siempre, sin importar la cantidad de Robins o Nightwings que maten a lo largo de su misión.

De igual manera sucedía en Seinfeld, no importaba la cantidad de aprietos en los que Kramer los hubiera metido a todos, al episodio siguiente Kramer podía entrar al departamento de Seinfeld, sin siquiera tocar, tal como lo hizo desde el capítulo piloto. No importaba la cantidad de mujeres que Jerry Seinfeld hubiera metido a su departamento, sabíamos que cada capitulo tendría una novia nueva.

Y sobre todo, no importaba la enorme cantidad de actores invitados en la serie, sabíamos que ninguno de los personajes entablaría una relación lo suficientemente profunda, con ninguno de los principales, como para volverse personaje regular de la serie.

El lema de los creadores de la serie, Jerry Seinfeld y Larry David, era “no hugging, no learning” (no abrazos, no aprendizaje), en un evidente intento de que en la serie no cambiara ni la situación, ni los personajes. Esta filosofía da como resultado una sensación de seguridad, dentro de la serie, que seguramente contribuyó a que la serie fuera tan popular, y lo siga siendo hasta ahora.

Pongámonos en situación, uno podía llegar a su casa, a mediados de los noventas, y sin importar los problemas del trabajo, los problemas con la familia, lo que tuvimos que pasar en medio del trafico para llegar a nuestra casa, sabíamos que los jueves por la noche siempre iba a estar ahí el mismo episodio de Seinfeld. Con los mismos personajes, las mismas motivaciones, las mismas circunstancias, y al final del episodio, aunque el conflicto no se resolviera del todo, sabíamos que los escritores harían una elipsis, y nos presentarían a Kramer fuera de la cárcel, a Elaine de nueva cuenta buscando novio, a George viviendo con sus padres, o a Jerry peleando contra los detalles cotidianos de la vida de un treintañero de a pie, a pesar de que en el episodio anterior había comprado un auto Mercedes deportivo.

Esta estabilidad inamovible, dentro de la serie, nos daba además de una sensación falsa de seguridad, una sensación de poder y de control (ya se lo que va a pasar, siempre pasa lo mismo) de la que no nos damos cuenta, pero que disfrutamos y hace que nos enganchemos a algo. Y esto es también la razón de que las personas nos resistamos tanto al cambio, en general pero también en cuanto a series de televisión.

Un ejemplo de esto es la serie House, que seguramente sus creadores aun tienen pesadillas durante las noches, provocadas por la terrible baja de audiencia que tuvieron, al momento de reemplazar a toda la plantilla de doctores que le hacían contraparte al personaje de Gregory House.

Otro factor, a tomar en cuenta, en esta serie donde nada , o en el mejor de los casos poco ocurre, es que casi no hay referencias a las cosas de moda a mediados de los noventas. Nadie expresa los valores o la idiosincrasia propia de los noventas, ningún personaje los tenia realmente. Nadie se pronunciaba a favor o en contra de algo, o al menos no con demasiada fuerza. Cualquiera de los protagonistas era capaz de cambiar o eliminar sus ideales, a cambio de sexo, dinero, o una hamburguesa gratis. El resultado es una serie atemporal, amoral, y apática. En otras palabras, una serie perfecta para quien escribe, y para la mayoría de los individuos de la “generación X”, y de la generación de los “millenials”, egocéntricos y cínicos.

Otro factor es que la serie Seinfeld tiene el favor del ídolo que muere joven, como lo hicieran James Dean, Janis Joplin, o… Selina, y de esta manera la gente los recordaremos, por siempre, en su mejor momento. Seinfeld fue conocido por el público a nivel internacional con la entrada de los 90s (el piloto es de 1989) y se fue justo antes de la vergonzosa e ingrata etapa de transición entre los 90s y el nuevo milenio.

Seinfeld se fue en el 98, antes de que tuviéramos que soportar a Britney Spears, Austin Powers, Los Backstreetboys o la burbuja .com. De la misma manera que alguien, sobrio y respetable, que se va de la fiesta antes de que el ambiente se ponga decadente y lamentable.


Este ultimo  punto bueno, respecto a la serie de Seinfeld, se le debe exclusivamente el criterio de Jerry Seinfeld (Larry David había dejado la serie un par de años antes del final), y a su decisión de retirarse en el punto de mas popularidad de la serie, por todo lo alto y sacado de la plaza en hombros.

Un ejemplo del fenómeno que significo el final de la serie se ejemplifica perfectamente en la anécdota de que Frank Sinatra, legendario cantante de la época de oro del cine en Estados Unidos, falleció la noche en que se emitió el episodio final de Seinfeld, el 14 de Mayo de 1998. Su hija Nancy Sinatra tenia planeado ir a visitar a su padre exactamente esa noche. Pero durante toda la tarde la cadena de televisión puso un maratón de episodios de Seinfeld, para cerrar con el gran final por la noche.

Nancy Sinatra se entretuvo viendo el maratón y posteriormente el capitulo final de Seinfeld, me parece sumamente bizarro el pensar que, mientras media ciudad se encontraba viendo el final de Seinfeld, Frank Sinatra se encontraba siendo trasladado por las calles hacia el hospital Cedar-Sinai Medical Center, donde finalmente moriría poco después de terminar el episodio de Seinfeld (22:35pm). Posteriormente Nancy Sinatra habría dicho, en una entrevista, que “desearía mejor haber grabado el episodio esa noche”.

La serie de Seinfeld era buena, pero no era para tanto.

De estrenarse en estos tiempos Seinfeld habría sido probablemente mas exitosa, gracias al internet y  a las nuevas tecnologías. Pero de la misma manera, seguramente habría pasado al olvido de una manera igual de rápida. Sabemos que, en la actualidad, la sociedad tiende a adoptar modas de manera mas rápida, mas global, pero también a desecharlas mas rápidamente, sin que importe mucho la buena, o mala calidad de su concepto.

Además, para que un hipotético Seinfeld en la actualidad tubiera similar éxito entre los adultos jóvenes, seguramente se debería adaptar a los tiempos que corren. Quizás una mezcla entre Seinfeld y BigBang Theory, por aquello de que los “nerds” estuvieron de moda a finales de la década pasada. O quizás una mezcla entre Seinfeld y Breaking Bad, o Walking Dead. Prefiero quedarme con la versión original.

Si Seinfeld se hubiera creado en estos tiempos, seguramente no lo habría disfrutado tanto como lo hice en su momento, en la década pasada y aprovechando la intimidad de las épocas previas a las redes sociales.

No me imagino tener que leer en la actualidad Trending Topics como:

#MasterOfYourDomain
#HappyFestivus
#NoSoupForYou
#SERENITYNOW!!!

Eso habría arruinado la experiencia de la serie individualista, por excelencia, para un ser individualista como yo.

2 comentarios:

  1. Hola ! No sé como dí aquí pero gracias por la mención y la foto !

    Abrazo,

    Juan Ramón Palacios

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