domingo, 19 de octubre de 2014

MAPAS MENTALES Y ESTUDIOS EN LINEA

Como parte de una actividad, de un curso en línea que estoy tomando, se me ha pedido que realice un mapa mental acerca del tema “estudiar en línea”.



Lo que están viendo arriba de estas líneas, es dicho mapa mental. La actividad es bastante sencilla, se nos proporciona un texto, el cual debemos convertir en un mapa mental, y posteriormente este mapa será publicado en nuestro blog personal.

A pesar de que esta actividad solamente consistía en publicar el mapa mental dentro de un post de este blog, he decidido realizar esta entrada en donde explicaré, un poco, lo que es un mapa mental. Puesto que en este blog entran un par de personas más, y seguramente puede serles de más ayuda, el leer esta entrada, que simplemente publicar un jpg, sin más explicación ni contexto.

Un mapa mental no es más que un modelo de diagramación, utilizado para representar ideas y conceptos, realizando interconexiones entre las ideas y jerarquizándolas según su importancia o su agrupación en subconjuntos. Dentro del mapa mental todo se dispone radialmente alrededor de una palabra clave o de una imagen clave y central.


Ejemplo de un mapa mental realizado por mi, para agrupar los distintos aspectos para la creación de un personaje de ficción.

Personalmente el aspecto que más me gusta de los mapas mentales es su facilidad para tomar notas de una manera lógica y creativa, ya sea dentro de un curso, o de un libro que estamos leyendo y al mismo tiempo expresar las ideas que cualquier texto nos puede sugerir.

Los mapas mentales son literalmente un mapeo de la manera en que tu cerebro está percibiendo tal o cual tema. Incluso uno puede ver las partes más densas del tema diagramado, a simple vista, por el hecho de que, al estar realizando un papa mental, dentro del papel se te empiezan a amontonar los conceptos y las ideas que tienes que escribir.

Mi primer contacto con los mapas mentales fue del año 2003. En la biblioteca de la facultad en que estudiaba, me encontré un libro de pensamiento creativo en donde se hacía una breve introducción de los mapas mentales, junto con muchos otros sistemas de estudio, como son los diagramas de flujo, los esquemas conceptuales, las supernotas, etc.

De todos los modelos propuestos, el que más me llamo la atención fue el de los mapas mentales. En dicho libro mencionaban que los mapas mentales eran uno de los métodos más eficaces para organizar la información dentro y fuera de tu cabeza.

Uno de los usos más importantes de los mapas mentales viene al momento de hacer brainstorming (tormenta de ideas). Básicamente el mapa mental actúa como un booster (amplificador) para una tormenta de ideas. Esto se debe a que, la misma estructura del mapa mental, lleva a nuestro cerebro a realizar más conexiones y a profundizar más, y más en cada una de las ramas que vas diagramando.

Digamos que, al momento de tener frente a ti la página en blanco, y al estar dentro de la dinámica de “subramificación” de los mapas mentales, se provoca que tu cerebro tienda a escribir más sobre el tema.

Al estar realizando un mapa mental, el cerebro tiende a describir el tema con más detalle, a profundizar más y a relacionar más ideas y conceptos, que al principio no tendrían relación aparente, pero que se logra encontrarles conexiones que quizás bajo otra dinámica de desarrollo de diagramación no se habrían dado.

Este es un fenómeno que me llamo mucho la atención desde un principio, pues todos los escritores conocemos al mayor obstáculo de nuestro oficio: el writer´s block (bloqueo de escritor).

Al contrario de la barrera de la hoja en blanco, que solemos encontrar los escritores cada vez que iniciamos un proyecto nuevo, el mapa mental hace que el espacio en blanco sea algo que debe ser llenado. En lugar de ser la incógnita del espacio en blanco, a la hora de hacer un mapa mental, el espacio en blanco es algo que debemos rellenar, como quien pinta una pared recién enjarrada.

Para que se entienda mejor lo que estoy diciendo, voy a describir brevemente, como es que se realiza un mapa mental.

Primero se pone una imagen central. Esta imagen debe englobar el tema que se desarrollara dicho mapa mental.


En mi caso personal y después de más de 10 años de estar utilizando estos mapas, he desarrollado un estilo en donde casi la totalidad de mis mapas mentales los realizo únicamente con palabras. Son muy pocas las imágenes que yo utilizo dentro de un mapa mental. Lo cual no deja de ser curioso, puesto que una de mis ocupaciones principales es la de ser dibujante.

Sin embargo el utilizar palabras me resulta mucho más rápido y se adapta mucho mejor a la forma en la que naturalmente funciona mi cerebro. Esto es algo de lo que me di cuenta, sólo hasta varios años después, de haber empezado a usar los mapas mentales.

Al principio mis mapas mentales se componían casi por completo de imágenes, puesto que me parecía lo más lógico, siendo yo un ilustrador, que mi herramienta de pensamiento fueran las imágenes la mayor parte del tiempo. Pero, con el tiempo aprendí que mi cerebro funciona mejor y realiza mejores asociaciones, si utilizo mayoritariamente palabras.

Por lo cual creo oportuno puntualizar que cada quien deberá encontrar su propio estilo a la hora de adoptar esta herramienta.

Después de que tienes una imagen, o una palabra central, se empiezan a poner ramificaciones alrededor de esta palabra. Tales ramificaciones son los aspectos principales del tema o las vertientes principales lógicas que se desprenden de dicho tema.

Dentro de la literatura de los mapas mentales se recomienda que estas ramificaciones principales no sean más de siete, puesto que, al parecer, siete es el número máximo de ítems que puede almacenar nuestro cerebro al mismo tiempo.


Las ramificaciones se empiezan a poner a favor de las manecillas del reloj, y comenzamos con la primera ramificación en el lado superior derecho de nuestra imagen central. Es decir entre la una y dos en punto, o bien si lo dividimos como un plano cartesiano, empezaríamos en el cuadrante I.

En esta rama comenzaremos a profundizar en el caso de que estemos analizando un problema o bien comenzaremos a anotar todas las ideas y datos importantes que el facilitador nos dé dentro de la clase o dentro de un libro que estemos leyendo.


Cuando lleguemos al subtema dos se debe de hacer otra ramificación, como ya dijimos siempre a favor de las manecillas del reloj, por lo cual la siguiente ramificación se hará en la parte inferior derecha del mapa mental. Aproximadamente entre las 4 y 5 en punto, o bien en el cuadrante IV.


De la misma forma procederemos en las siguientes ramificaciones, podemos hacer tantas ramificaciones como queramos.


Como ya mencioné, yo llevo más de 10 años utilizando esta herramienta de forma continua. Y a lo largo de este tiempo he realizado mapas mentales, con apariencia más compleja, pero que en el fondo me han simplificado mucho el tema de estudio, en el cual los utilicé.

Aquí unos ejemplos:





El uso de los mapas mentales es prácticamente innumerable. Personalmente los he utilizado para estudiar algún tema, analizar alguna situación personal, inclusive al momento de estar creando.

Al momento de realizar el argumento para alguna historia, algún cuento, o algún texto destinado a hacer una historieta por ejemplo.

En pocas palabras esto son los mapas mentales sin duda una de las herramientas más importantes que utilizo en vida, y una de las herramientas más útiles a la hora de manejar grandes cantidades de información, y también para posteriormente recordarlas mucho tiempo después.

Al momento en el que yo me interesé en este tema, el Internet aún estaba muy poco desarrollado, por lo cual mi fuente de información sobre los mapas mentales, fue precisamente el Libro de los Mapas Mentales de Tony Buzan.

Tony Buzan es el principal promotor de esta herramienta e incluso el término “mapas mentales” está registrado, como marca, a su nombre. A pesar de que este tipo de diagramas ya se conocían desde mucho antes con el nombre de esquemas de escarabajo.

Sin embargo Tony Buzan se encargó de mejorarlos y depurar la técnica a través de los años, hasta el punto de que los mapas mentales son algo mucho más completo y aprovechan mejor las características del cerebro humano, que los diagramas de escarabajo.

Un último punto que me gustaría aclarar, para quienes se interesen y empiecen a usar esta herramienta. A pesar de que hoy en día existen muchas aplicaciones para realizar y gestionar mapas mentales en la computadora, en dispositivos móviles, y hasta en la nube, personalmente aun no consigo tener una experiencia igual de estimulante, que al momento de realizar los mapas mentales en una simple hoja de papel.

A pesar de que el mapa mental, que viste al principio de este post, estaba realizado con un software de creación de mapas mentales, lo hice así solamente por requerimientos del curso. En realidad el mapa mental original que posteriormente reinterpreté en el software FreeMind, lo hice a mano sobre una hoja de papel.


Así lo prefiero en lo personal, y así recomiendo que los realicen quienes vayan a empezar a utilizar esta herramienta.

1 comentario:

  1. Excelente trabajo Carlos, esta aportación incluso puede apoyar a la comprensión del tema en otros niveles.

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